A pesar de la polémica, Lamine Yamal vuelve a aparecer en público con un enano, esta vez disfrazado del protagonista de Assassins Creed, este chico no aprende ni va a aprender en la vida.
Los aviones indetectables no existen.
Los B-2 Spirit pueden ser detectados con radares de baja frecuencia (VHF/UHF), sobre todo si los pillas desde un ángulo lateral o desde abajo.
El problema real no es verlos. Es seguirlos, adquirirlos y fijarlos como objetivo.
Seguirlos es complicado: en cuanto cambian de orientación, su diseño hace que las señales de radar se dispersen en lugar de volver al emisor. Desaparecen como si nunca hubieran estado.
Fijarlos es aún peor. Para lanzar un misil no basta con saber “hay uno por ahí”. Necesitas datos precisos: posición, altitud, velocidad y trayectoria. Y que tu sistema pueda fijarlo con una firma radar ridículamente pequeña.
Así que sí: muy probablemente los iraníes sabían que había B-2 rondando y que venía lío… pero también sabían que no podían hacer nada útil al respecto.
Y eso, si me preguntas, acojona más que no saber nada.
Y hay una cosa que da más miedo aunque ya suene un poco a gorro de papel Albal en la cabeza. ¿Si esto lo diseñaron a finales de los 80, qué coño tendrán ahora?