Si eres joven y te crees esta milonga, conviene que contrastes la información. En esa etapa de “reconciliación” posterior a la guerra civil, mi abuelo, por ejemplo, se pasó 3 años en prisión, de 1939 a 1942. Recibía una paliza a la semana y una ducha desnudo a base de manguerazos de agua fría en el patio de la cárcel, en el crudo invierno de Valladolid. Mi abuela recogía cada semana una muda ensangrentada y le llevaba una limpia. A pesar de eso, mi abuelo tuvo mucha suerte. Un amigo le salvó del fusilamiento cuando lo llevaban en un camión a las tapias de San Isidro, sin juicio previo ni sentencia. Era lo que llamaban “el paseíllo”. Le salvó que era muy religioso y es lo que ese amigo desveló a los que iban a ejecutarle para que le perdonaran. Le bajaron del camión y le conmutaron la ejecución por cárcel. El era funcionario del @AyuntamientoVLL . Su único crimen fue ser un hombre de izquierdas, aunque nunca tuvo un cargo público, ni se dedicó a la política. Al salir de la cárcel se quedó en la calle. Perdió su condición de funcionario de carrera y tuvo que buscarse las lentejas como pudo, viviendo una vida de miseria y privaciones. Murió en 1968 a los 57 años, cojo de las palizas que recibió y con el cuerpo desecho.
No hubo ninguna reconciliación tras la guerra civil. Solo la imposición de algunos de sus ideas por la fuerza. Son los mismos, los herederos políticos y biológicos de esas atrocidades los que quieren repetir esos años tan “gloriosos”. Conmigo harían lo mismo que hicieron con mi abuelo si pudieran. Basta escuchar sus discursos de odio. Son fascistas y no tienen el menor empeño en disimularlo. Que no te engañen. El fascismo es lo peor que le ha pasado a la humanidad y a España. Por eso con esta gente ni a coger duros.
💚Sí, he cantado como yo te hablo en el @ParlamentoAnd … y ya que estaba, soltado algunas otras cosas.
🕊️Tocaba recoger un Premio precioso: La Paloma de Plata de la @eculturaz gracias a @santiagoaguero y Trini. Esa paloma oportuna y perfecta que es el símbolo de la reconciliación tras el diluvio, la que pintó Picasso e intento orientar Alberti, la que lleva andaluz olivo en el pico para indicar que hay esperanza.
🤍Creo que la Paz no es la ausencia de conflicto, sino la ausencia de injusticias. Por eso la Paz hay que pelearla y no puede ser individual sino colectiva. Lo demás, mientras haya opresores y oprimidos, solo será calma tensa.
💚No imagináis la felicidad y el orgullo de recibirlo de la mano de mi admirado @gonzalohermida y compartir galardón con referentes tan importantes para mí en lo profesional, lo cultural y lo humano (@Saul_Craviotto@MOLINAmusik _ @alexroca91@frnperea@magomore@AntonioJSMazuec@MarcBartra…). En un Parlamento que fue Hospital, (de esos donde el poder de lo público te salva la vida), bajo la mirada de Hércules tan andaluz que tenía 12 trabajos, entre las dos columnas que sustentan todo y debemos proteger con uñas y dientes (Sanidad y Educación) y sobre todo con los dos leones: Cultura y Deporte… y como dije en Sede Parlamentaria… si quieren diferenciarlos… LA CULTURA ES EL QUE MUERDE.
👏🏼👏🏼¡¡GRACIAS DE CORAZÓN!!¡¡VIVA ANDALUCÍA LIBRE… Y EN PAZ!!👏🏼👏🏼
MI EXPERIENCIA CERCANA A LA MUERTE
El 6 de enero de 2006 abusé de los hipnóticos (sufría una depresión y solo conseguía descansar a base de lormetazepam) y mis constantes vitales se desplomaron. No fue un intento de suicidio, pues si hubiera querido quitarme la vida, no me habría tomado siete u ocho pastillas, sino 50, como Alejandra Pizarnik. Piedad, mi mujer, no conseguía despertarme y, aterrorizada, llamó a urgencias. Al examinarme, el médico que -según me contaron- acudió en unos quince minutos, pidió una UCI móvil. Mientras tanto, me inyectó varias cosas y me puso un catéter con varios medicamentos.
En la UCI móvil, sufrí una parada cardiorrespiratoria y, paradójicamente, se restableció mi conciencia durante unos minutos, pero de una forma insólita. Me vi a mí mismo desde una perspectiva cenital y a los médicos que me reanimaban hablando entre ellos, con el semblante muy serio. Algunos dirán que fue una alucinación, pero las alucinaciones son irracionales. A veces soñamos que compartimos mesa con una estrella de cine o que volamos como pájaros, pero yo no fantaseé con nada extraño. Solo me vi a mí mismo inconsciente y con un pijama azul. Los médicos y enfermeros hacían su trabajo con diligencia. Recuerdo que un hombre de unos treinta y cinco años y el pelo negro, tras desabrochar mi pijama, me puso unos electrodos en el pecho. Después de un tiempo indeterminado, vi cómo se abrían mis ojos, se agitaba mi pecho y temblaban mis hombros. Luego, me sumí de nuevo en la oscuridad. Presumo que fue el momento en que volví a la vida. Nunca se han borrado de mi memoria esas imágenes.
Horas más tarde, desperté en el Hospital de la Paz de Madrid, con una sonda en la nariz que bajaba hasta mi estómago. Me habían salvado la vida. Siempre estaré agradecidísimo al personal sanitario. Sin su profesionalidad, no seguiría en este mundo. Si hubiera muerto ese 6 de enero, solo habría dejado un puñado de artículos y a mis seres queridos sumidos en el desconsuelo.
Pienso que la muerte solo es un tránsito, no un final. No creo en ese Dios omnipotente y omnisciente de las religiones, pero sí en la existencia de una supraconciencia cuántica, alfa y omega del universo. Todo procede de un origen común y regresa a esa matriz tras su viaje por el tiempo, el espacio y la materia. ¿Por qué la supraconciencia se objetiva, por qué sale de sí misma? Su esencia es la creatividad y no puede permanecer inmutable e inmóvil. Su vida consiste en desarrollarse y alcanzar la plenitud, incorporando a su devenir las formas individuales que han aportado bien y belleza. Situada más allá del tiempo, el espacio y la materia, esa supraconciencia es lo que Platón llamó Mundo de las Ideas y otras tradiciones han denominado Cielo o Paraíso. Se trata de conceptos metafóricos que intentan expresar algo que está más allá de la razón, pero no contra la razón.
La ciencia se parece a las antenas de un insecto. Las antenas son muy útiles, pero su comprensión de la realidad es insuficiente y limitada. Nos ayudan a sobrevivir, pero no sirven para responder las preguntas fundamentales. Jamás serán capaces de explicar por qué hay algo en vez de nada. Nunca nos proporcionarán el sentido último de la existencia. De hecho, la ciencia siempre desemboca en el nihilismo. Desde su punto de vista, la vida carece de propósito y finalidad. Yo no creo que sea así. Irrumpimos en este mundo para adquirir una identidad y desarrollar una personalidad peculiar e irrepetible. La muerte es el precio de esa experiencia, pero si fructificamos, si sabemos aprovechar nuestro tiempo limitado y prodigamos amor y consuelo a los otros, nuestra individualidad será absorbida y preservada por la supraconciencia cuántica.
El cardiólogo Manel Sans Segarra ha investigado sobre las experiencias cercanas a la muerte. Antes de hacer comentarios pueriles, aconsejo escuchar la entrevista que dejo más abajo. Gracias a Sans Segarra, he comprendido mejor lo que me sucedió. Exijo respeto en los comentarios. Con la edad, mi tolerancia a la falta de cortesía prácticamente se ha desvanecido.
https://t.co/496zJddLXA
🇩🇿 Muy fuerte la imagen de los argelinos tirando flores en el Río Sena.
Allí los franceses arrojaron cientos de cadáveres de argelinos que protestaban por la independencia de su territorio, en lo que se conoce como la Masacre de París de 1961.
Un ejemplo de deportividad para todos los gallegos. Admiración mutua y buen rollo entre los dos máximos exponentes de Celta y Dépor.
👏👏👏 La sorpresa de Iago Aspas a Lucas Pérez en @LandRoberTVG
Agentes de diversas especialidades han garantizado la seguridad a los mas de 17.000 peregrinos que marchaban hasta Javier (#Navarra), durante todo el recorrido de la segunda @JavieradasO.
#SeguridadCiudadana
5 años ya. Cómo pasa el tiempo. Y parece que fue ayer. Qué recuerdos, qué bien nos lo pasamos. Fue una montaña rusa de emociones. Gracias por lo vivido, compañero. Se te sigue echando de menos, #JosePinto Un abrazo.
Es mi barrio. Y es absoluta la desolación.
El impacto humano del incendio de València dejará una profunda huella en esta ciudad.
Las preguntas se acumulan. El pensamiento va a las personas que han fallecido, a las familias que están sufriendo en estas horas. A los heridos. A la incertidumbre que se abre desde ahora en tantas vidas.
Acuden a la mente otras grandes tragedias que ha sufrido esta ciudad. La riada, el accidente del metro.
El momento es desgarrador. Además, en un lugar tan querido y cercano en mi día a día.
Todo mi apoyo a las autoridades de la Generalitat y del Ayuntamiento de València.
Y mi agradecimiento para bomberos, los militares de la UME, sanitarios, policías y todos los profesionales y vecinos que están ayudando. Ellos dan la medida exacta, en momentos como este, de lo solidaria que es nuestra sociedad.
Es la hora de estar al lado de las víctimas. Con sus familias. Con su dolor.