So,
so you think you can tell
Heaven from Hell,
blue skies from pain
Can you tell a green field
from a cold steel rail?
A smile from a veil?
Do you think you can tell?
Did they get you to trade
your heroes for ghosts?
Hot ashes for trees?
Hot air for a cool breeze?
Cold comfort for change?
Did you exchange
A walk-on part in the war
for a lead role in a cage?
How I wish,
how I wish you were here
We're just two lost souls swimming in a fishbowl,
year after year
Running over the same old ground
What have we found?
The same old fears
Wish you were here
LA CRUELDAD INFINITA DE JAVIER MILEI
El presidente Javier Milei afirmó en una entrevista que atender a los sectores de la economía a los que les va mal es "una brutalidad y una ignorancia enorme". Acto seguido sostuvo que quien propone intervenir sobre la microeconomía "está proponiendo hacer corrupción" y que son "asesinos potenciales".
¿Cuál es el grado de miserabilidad de un dirigente capaz de pronunciar semejantes palabras? ¿Hasta dónde llega su pretendida crueldad? Ese es el discurso de Milei. Y no está dirigido a un enemigo imaginario ni a un adversario político: está dirigido, en los hechos, a millones de argentinos.
Para ellos, la macroeconomía es la deuda que toman y luego fugan. Traen dólares del FMI o de los socios financieros de Luis Caputo y los hacen salir por otra vía. La microeconomía, en cambio, es la vida cotidiana de la inmensa mayoría de los argentinos: de quienes no llegan a fin de mes, de los jubilados que deben elegir entre comprar alimentos o remedios, de las familias que viven con el temor permanente de no poder pagar el alquiler y terminar en la calle.
Esa realidad concreta, la de millones de personas, es la que Milei desprecia cuando descalifica cualquier intento de aliviar el sufrimiento social. Y esa es, quizás, la expresión más acabada de la crueldad de su proyecto.
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🔊El actor, casado con la argentina Luciana Barroso, reveló que el festejo fue tan intenso que sus perros "se estaban escondiendo".
📼Late Night with Seth Meyers
Almafuerte - Si me ves volver.
🔎 Experimental flourishes shine too: "Mamuil Mapu" surprises with Quichua phrases (an indigenous Argentine language), layering shamanic vibes over thrashy guitars for a track that feels like a cultural bridge; critics praised its tight execution as one of the album's most cohesive moments.
Then there's "Glifosateando," a snarling critique of agribusiness and GMOs, blending political rage with groove-metal hooks. The closer, "Caballo Negro," strips back to solo acoustic guitar, a virtuosic breather that eases you out like a post-show cooldown; Marciello's fingerpicking is a gift to longtime fans, evoking the serene codas that Almafuerte often delivered live.
Lesser lights like "La Llaga (Versión Metal)" feel like obligatory remakes, a bit rote, but even they pulse with the band's unfiltered energy.
Lyrically, Iorio is at his poetic best (or most provocative, depending on your tolerance for his nationalist streak).
Themes of harvest, memory, and resistance dominate; think gaucho folklore meets anti-establishment fury. It's not subtle; lines like those in "Mi Credo" affirm a creed of self-reliance and disdain for urban decay.
If you're new to Almafuerte, this might come off as macho posturing, but for devotees, it's the comfort food of metal: hearty, unpretentious, and fiercely Argentine.
@bardeonews Increíble que tanta gente marginal sea fan de un pelado sorete, millonario, burgés y careta que siempre lucró con los pobres, y que además vivía más en NY que acá y se la pasaba viajando en jet privado... ¿Cómo carajos te puede gustar Federico Sturzenegger?