Y entonces un día vi a México caminar perfecto en una Copa del Mundo.
A los americanistas festejar las atajadas del Tala, a los chivahermanos aplaudirle a Erik Lira y a los cruzazulinos corear el nombre de Quiñones, y la vida empezó a sonar así:
Digan lo que quieran, México ha dado dos buenos partidos.
No le han metido gol en todo el mundial. Y no solo eso, ha nulificado a sus dos rivales: Korea del Sur hizo un remate a puerta al minuto 90.
Cuando antes estos finales siempre terminaban en tragedia, hoy el equipo sabe fajarse.