@Catedra_Ed Yo quise comprar el de Conejero, pero el dependiente que estaba allí (no librero) primero dijo que no le sonaba y luego que se les había acabado. Menos presumir y más profesionalidad (y lo digo yo, que tengo una edición hecha en @Catedra_Ed).
Hace unos días le propuse a un medio cultural escribirles una reseña de una reciente traducción de un clásico grecolatino que me había resultado bastante interesante, y por tanto me gustaría darle algo de difusión en la medida de mis humildes posibilidades. El editor, muy amable, me contestó que no solían "ocuparse de los clásicos", pero que procurarían hacerme un hueco. Y así quedamos y convenimos los plazos pertinentes. Todo feliz. Ahora bien, la coletilla de "no ocuparse de los clásicos" quedó un buen rato dando vueltas por mi cabeza como una canica girando en un embudo. Pero tampoco me sorprende en absoluto, pues reflejaba una serie de prejuicios bastante extendidos en el panorama cultural de este país.
Salvo honrosas excepciones, el periodismo cultural de aquí (especialmente el de años recientes) parte de una idea bastante pobre y estrecha de la "actualidad literaria", en virtud de la cual se distingue entre "novedades editoriales" y (por oposición a éstas) las obras clásicas, que están ahí desde siempre, en los fondos de las librerías, y que todo lector culto ya debería conocer, siquiera desde el bachiller. Esta concepción ve el clásico en otra lengua como algo monolítico y único: la Ilíada, la Odisea, la Eneida, etc. Y sólo cree oportuno ocuparse de esos títulos venerables cuando, de pronto, algún cineasta popular de Hollywood decide rodar una adaptación y lo trompetea.
Esa forma de pensar olvida o desconoce que la recepción del clásico no viene por el clásico en sí mismo sino por las diversas traducciones que de ese clásico se van publicando a lo largo del tiempo, creando una tradición (y un debate) que forma parte, en justicia, de la tradición literaria de una lengua y de un país. Las traducciones no son puentes transparentes que conectan la obra original con el lector, sino miradas, perspectivas e interpretaciones. Y también son un ejercicio crítico que revive el clásico desde el contexto de cada época. Que un director de cine con renombre haga una adaptación de un clásico es, qué duda cabe, un hecho cultural que merece toda atención, porque también tenemos ahí una mirada, una perspectiva y una reformulación de la obra. Pero la publicación de una nueva traducción de un clásico es, igualmente, un acontecimiento literario notable, que actualiza, en el más amplio sentido, la obra original para las nuevas generaciones de lectores, y que entabla un diálogo tanto con las anteriores traducciones (que nunca quedan obsoletas) como con las versiones futuras.
«Los ojos de mi madre eran brotes a la espera»
🌱Tatiana Tîbuleac
Hace tiempo que quería leer « El verano que mi madre tuvo los ojos verdes» @EdImpedimenta
Y nada más empezar me pregunto: ¿Cómo he tardado tanto tiempo en leer esta novela?
La luna en pleni-fama
Desvelada la luna
Expuesto su secular misterio
Su cara de adolescente perforada
Sus partes más ocultas
Miradas por millones
Ah mi Selene árida y metálica
Tan discreta y paciente.
Al leer literatura, no sólo no se aprende nada de carácter práctico y utilitario, sino que se desarrollan comportamientos que atentan contra la eficiencia y productividad: se empieza a cuestionar todo, se busca el sentido de las cosas, la belleza y la autenticidad, se concibe el lenguaje como un medio y un fin, se entiende que hay diferentes maneras de ser y estar, se revela y oculta el misterio del mundo.
Si usted quiere tener éxito, no lea literatura y obedezca.
Los pedagogos son básicamente gente que no sabe de tu materia, pero que cree que sabe cómo debes enseñarla, y te lo explica en unas clases aburridísimas que demuestran que en realidad son ellos quienes no saben enseñar.
Ansío el día en que la pedagogía se considere seudociencia.
El mejor docente nunca ganará premios, puesto que su labor de enseñar a leer y a escribir, a trabajar y a esforzarse, es una labor rutinaria, poco mediática, y sin embargo fundamental.
Los premiados suelen ser vendehumos que enseñan poco o nada.
Yo ya casi que prefiero que no haya ninguna "reforma en profundidad" del sistema educativo por parte de no sé qué "expertos" muy preocupados.
Con que contraten más profesores, bajen las ratios y nos dejen enseñar tranquilos sin miles de papeles y filfas, ya nos conformamos.
ARTÍCULO RECOMENDADO.
Me dolió mucho tener que escribir este artículo sobre la situación real del español en el mundo, pero alguien lo tenía que decir. Y ya está dicho. Todo cuanto señalo aquí es simplementa la pura verdad.
LA LENGUA SUSURRADA, de Manuel Vilas.
Dar clase como en el siglo XX, el siglo XIV o el siglo V a.C. no me dice nada sobre si esa clase es buena o mala.
Daría un meñique por ir a una clase de Tomás de Aquino o Platón y pagaría mucho por no tener que ir nunca a alguna "clase innovadora del siglo XXI".
"No debes temer al que tiene una biblioteca y lee muchos libros; debes temer al que tiene un solo libro y lo considera sagrado, aunque nunca lo haya leído".
Friedrich Nietzsche