ESCANDALO ESPAÑOL : 250 millones de $ recibió Pedro Sanchez y el PSOE del Foro de Sao Paulo. Era dinero de Venezuela para financiar la candidatura de Pedro Sanchez en La Internacional Socialista. Así lo asegura José Obdulio Gaviria en @gamboanews.
Hacienda abre inspecciones fiscales a Zapatero, a su mujer Sonsoles Espinosa y a sus hijas por el periodo 2021-2025. Su testaferro Julio Martínez también está siendo investigado. Todo esto en plena causa penal del caso Plus Ultra. La justicia española tardó décadas. Hacienda recién empieza ahora. Lo que Washington destapó sobre Bono, lo que la UCO encontró sobre Cerdán, lo que el juez Pedraz imputa en la SEPI: cada semana sale un hilo nuevo del mismo ovillo. El PSOE no tiene casos aislados. Tiene un modelo de negocio.
🇪🇸‼️ | El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) afronta una crisis institucional sin precedentes al registrar más de 320 cargos y exdirigentes investigados por corrupción y 76 condenas firmes, una cifra que supera con creces los 121 diputados que la formación mantiene en el Congreso.
Uno acaba dándose cuenta de que Olise no sería ni la mitad de estético si no transmitiese esa sensación de que le da igual ser tan bueno. Admirable eso de ser un fuera de serie y también parecerlo.
🇫🇷 ZLATAN IBRAHIMOVIĆ: “OLISE DOESN’T CHASE THE SPOTLIGHT—THE SPOTLIGHT CHASES HIM”
“Everyone will talk about Mbappé because he scored twice. That’s normal. Goals make headlines. But if you understand football, you watch Michael Olise. Two assists, a bicycle kick that hit the post, chances created everywhere—he controlled the game without needing to score. That is intelligence.”
“Some players ask for the ball. Olise asks the game to come to him, and when it does, he decides everything. The pass is always one second earlier than defenders expect. That’s why he now leads the World Cup in assists. You don’t accidentally become the best creator in a tournament full of superstars.”
“People call artists the players who dribble. I call artists the players who see pictures nobody else can see. Today, Michael Olise painted the match.”
#FRASWE
La temporada de Michael Olise es un ESCÁNDALO TOTAL. Considerando club y selección, el atacante francés registra ¡¡27 GOLES Y 32 ASISTENCIAS!! en 65 partidos disputados. Campeón de Bundesliga, campeón de DFB Pokal, campeón de Supercopa de Alemania, semifinalista de Champions League y está volando en la Copa del Mundo (boleto a octavos de final). Si sigue así y Francia continúa avanzando en la justa mundialista, acá tenemos a un candidatazo al trono del planeta fútbol. MODO BALÓN DE ORO ACTIVADO.
🚨 Thierry Henry on France’s front three for Mbappe’s goal:
“Olise sees the pass. Dembele sees the movement. Mbappe sees the finish. When three attackers understand different parts of the same goal, defending becomes prayer.”
Me parece muy difícil que el Mundial que está haciendo Michael Olise, junto a la 25/26 que ya llevaba, no acabe con su primer Balón de Oro si Francia gana el torneo.
CINCO asistencias en 4 partidos de Mundial, 27 goles y 32 asistencias entre club y selección este curso.
El juez imputa a 25 socialistas por gastarse más de 2.500 millones de nuestro dinero en rescatar las empresas basura de sus amigotes. Y aquí no arde nada.
Francia es un equipo con un talento ofensivo infinito. Cuando se juntan Mbappé, Olise y Dembélé, te van arrinconando poco a poco y cuando hay una aceleración te arrasan. Ha barrido a Suecia a partir del 25'. Lo de Olise por dentro es un escándalo. Está a un nivel imparable.
🟢⚪️ Chimy Ávila se despide del Real Betis:
“Fui muy feliz estos años en la ciudad del Betis”
“Gracias por la oportunidad que me dieron”
@elchiringuitotv
Bielsa no fracasó por querer cambiar la identidad del fútbol uruguayo. Fracasó porque intentó cambiar un paradigma que muchos confunden con identidad.
Y ahí está el verdadero problema.
En Uruguay, muchas veces la garra, la historia y el orgullo del “paisito” funcionan como motor. Nos empujan. Nos dan carácter. Nos hacen competir contra cualquiera.
Pero también pueden transformarse en refugio.
Porque una cosa es tener identidad y otra muy distinta es usarla como excusa para no exigirnos al limite y evolucionar.
Eso de “somos tres millones”, "esto es Uruguay " “contra todos”, “a nosotros nadie nos regala nada”, "con el cuchillo entre los dientes" "hay que trancar con la cabeza" pueden ser una fuerza emocional enorme. Pero cuando esa narrativa reemplaza al método, a la planificación, a la autocrítica y a la modernización, deja de ser virtud y empieza a ser límite.
Bielsa tocó esa fibra.
No vino a decirle a Uruguay que dejara de ser Uruguay. Vino a decirle que con la historia sola ya no alcanza. Que con la garra sola ya no alcanza. Que el mundo cambió y que no se puede competir contra estructuras modernas creyendo que todavía vamos a ganar a fuerza de pierna fuerte y miradas recias.
Ahí apareció la resistencia.
Pero sería injusto cargar toda la responsabilidad sobre Bielsa como si los jugadores hubieran sido simples víctimas del proceso.
Porque también allí apareció una parte incómoda del problema: algunos futbolistas no se resistieron solamente a una idea táctica; se resistieron a una forma de exigencia. Se resistieron a la intensidad, la incomodidad, la pérdida de ciertos privilegios, los hábitos modificados y una metodología que no estaba pensada para agradar, sino para llevarlos al límite competitivo.
Y eso también forma parte del paradigma.
Por lo que se hizo público, el conflicto no fue solo por cómo jugaba Uruguay. También fue por cómo se entrenaba, cómo se convivía, cómo se administraban los liderazgos y cuánto estaban dispuestos los jugadores a aceptar una autoridad que no negociaba desde la comodidad.
Bielsa pudo equivocarse en las formas. Seguramente. Pudo gestionar mal sensibilidades, momentos y referentes. Pero el fondo sigue siendo el mismo: intentó instalar una cultura de entrenamiento, exigencia y método que no todos estaban dispuestos a aceptar.
Y ahí aparece otra pregunta incómoda:
¿Queremos competir con la élite mundial o queremos conservar las comodidades de siempre?
Porque no se puede pedir volver a ser protagonista del mundo y, al mismo tiempo, rechazar los costos de entrenar, vivir y competir como la élite mundial.
El fútbol uruguayo quiere crecer, pero muchas veces sin incomodarse. Quiere volver a la cima, pero sin revisar sus hábitos. Quiere competir con los mejores, pero sin abandonar ciertos relatos que lo protegen de mirarse de frente.
Y Bielsa, con todos sus errores, obligó a mirar eso.
Quizá su fracaso no fue solamente futbolístico. Quizá fue cultural. Intentó empujar a Uruguay hacia una versión más moderna, más exigente y menos autocomplaciente de sí mismo, pero chocó contra un ecosistema que todavía siente que cambiar es traicionarse.
Y no lo es.
Evolucionar no es dejar de ser Uruguay. Modernizarse no es perder la garra. Cambiar el paradigma no es borrar la historia.
El verdadero problema es seguir creyendo que la camiseta y su historia, por sí sola, todavía gana partidos.
Porque la garra sin evolución termina siendo nostalgia.
Y la nostalgia no compite.
Solo recuerda.
Foto :AP news
Marcelo Bielsa, sobre las pausas para la publicidad en el Mundial:
"Jugar cuatro tiempos en lugar de dos altera la concepción que culturalmente se había construido para interpretar el fútbol. No le agrega nada y le quita mucho".
"Cuando se dividió en cuatro no se pensó en el efecto que puede tener sobre lo que hizo que el fútbol sea un deporte que enamora, sino que se pensó en otro tipo de repercusiones".