🚨Este titular es una vergüenza.
El propio artículo dice que la prórroga de la instrucción acordada por la predecesora (la juez anterior) no fue válida.
Y a las Audiencias no se "asciende", se llega por simple antigüedad, cualquier juez puede optar.
Dejad a los jueces en paz.
—¿Cree que hay una operación deliberada para cargarse la sanidad pública?
—Sin duda.
¿Ah, sí? ¿Y quién la dirige, doctor Simón? ¿El fantasma de Margaret Thatcher? ¿O la logia internacional de señores con puro y bata blanca? Porque si hablamos de “operaciones deliberadas”, empecemos por la más letal:
la transfusión fiscal directa desde el cuerpo moribundo del ciudadano autónomo hacia los ganglios linfáticos de la clase político-administrativa.
¿Es revertible?
Claro. Empecemos con el chiste más repetido de esta tragicomedia necrodemocrática:
“Cojamos los 5.000 millones a Quirón y devolvámoslos a la sanidad pública.”
Perfecto. Y ya puestos, cojamos también:
Los 1.200 millones de RTVE y su constelación de satélites infotóxicos,
donde cada noticiero es un sedante neuronal y cada documental sobre “memoria democrática” cuesta lo mismo que una UCI.
Los 500 millones de los Ministerios Ideológicos,
que fabrican emociones de plástico para campañas de TikTok,
mientras los quirófanos se caen a pedazos.
Los sobresueldos del cronysm,
los trajes de los asesores de tercera,
los cafés a 8 euros en las fundaciones de pensamiento hueco.
¡Todo eso!
Devolvámoslo a la sanidad pública.
O mejor: devolvámoslo al individuo,
al que se desangra entre impuestos y colas eternas
para que le diagnostiquen “ansiedad fiscal”
mientras espera un TAC desde hace 9 meses.
¿Queréis salvar la sanidad?
Empezad por extirpar el tumor del Leviatán fiscal,
esa criatura glotona que devora recursos públicos en nombre del bien común
y luego vomita eslóganes sobre justicia social mientras externaliza el dolor.
Porque, al final, no es Quirón quien destruye la sanidad.
Es el propio Estado.
El Estado como adicto al relato.
Un yonqui simbólico que prefiere financiar poesía en la Moncloa
antes que pagar anestesistas en el hospital de Vallecas.
Así que sí, revertible lo es.
Pero no devolviendo dinero.
Sino devolviendo la vergüenza, la verdad y la responsabilidad.
Porque mientras haya más cámaras que camas,
más activistas que oncólogos,
y más podcasts ministeriales que quirófanos abiertos por la tarde…
la sanidad pública no está enferma.
Está secuestrada.
#LaBurocraciaMata
#LaDeudaEsGenocidio
#RTVEnoCura
#FeminismoDeQuirófano
#InfotoxinaMinisterial
#HospitalesSinHashtags
#SarcasmoConReceta
Esto es la izquierda en esencia: cuando no tienen argumentos, recurren al odio, a la censura y, ahora, a la violencia física.
Se llenan la boca con democracia, tolerancia y diversidad, pero en cuanto alguien desmonta su relato, muestran su verdadero rostro: intolerancia, fanatismo y persecución.
Lo de Charlie Kirk no es un hecho aislado. Es el síntoma de un clima que ellos mismos han sembrado: criminalizar al disidente, tachar de “fascista” a cualquiera que piense distinto, justificar la violencia contra el que no comulga con su dogma.
La izquierda lleva años preparando este terreno:
•Cancelaciones.
•Censura en universidades y medios.
•Demonización del adversario político.
•Adoctrinamiento desde la infancia.
Ahora las palabras ya no les bastan, y aparecen las balas.
Vienen tiempos oscuros si no se frena este totalitarismo disfrazado de progresismo.
Hoy es Kirk. Mañana puede ser cualquiera que se atreva a hablar alto y claro.
Rezamos por ti, Kirk.
@loserjorge Tu nombre hace honor a tu intelecto. Puesto que pensar que no pagas por la sanidad que vas es increíble.
Pd: la sanidad se paga obligatoriamente la uses una o mil veces.
El apego del español medio a la idea de que “la sanidad es gratis y la mejor del mundo” no se sostiene en datos, sino en pura psicología de autodefensa. La mayoría sabe, aunque no lo verbalice, que vive en un país con salarios bajos, expectativas limitadas y un horizonte vital mediocre. Como resultado, necesita construir relatos emocionales que maquillen esa frustración y le otorguen un mínimo de orgullo colectivo.
Este mecanismo funciona como cualquier otro autoengaño: cuando la realidad es demasiado dura, se sustituyen hechos por creencias. Por eso, en vez de admitir que la sanidad cuesta dinero (y que encima ofrece un servicio irregular y muchas veces deficiente), prefieren repetir que es “gratis” y “envidiada en el mundo”. No lo hacen para informar ni para convencer, lo hacen para no hundirse más en la idea de que todo lo que los rodea es precario.
La clave está en que la cultura española es esencialmente una cultura de resignación y queja: se vive entre la frustración permanente y la búsqueda compulsiva de excusas que permitan seguir adelante sin sentir la propia responsabilidad del fracaso. Así, la “defensa” de la sanidad pública no es tanto un argumento sanitario como un refugio emocional, un relato que convierte lo poco que tienen en un símbolo de superioridad moral frente a otros países.
En otras palabras, no es que la clase baja española no atienda a razones: es que no puede permitirse hacerlo. Si aceptaran la realidad tal cual es —que pagan caro por servicios mediocres y que su vida entera está condicionada por un sistema de segunda categoría—, el golpe psicológico sería insoportable. De ahí que el autoengaño se convierta en seña de identidad nacional.
@jrfercuen@josevico4 Segundo, el problema de la vivienda solo se puede solventar modificando la regulación del suelo y la LOE. Ademas, se deberían bajar impuestos para fomentar la inversión. Por último, se deben modificar la legislación penal y civil para proteger al propietario.
@jrfercuen@josevico4 El que vive en una ingenua ilusión eres tú: primero, es cierto que estamos creciendo más que los demás, pero te recuerdo que fuimos los últimos en empezar a crecer. Además, tanto elporcentaje de aumento de las pensiones como la congelación del SMI se deberían a la grave crisis.