Me entregué a ti. Y prometí serte fiel. En la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad. Hasta que la muerte nos separe.
Y así hice. Porque mi amor por ti fue, es y será eterno.
Acataré como doctrina tus decisiones y jamás me separaré de ti.
Hace un tiempo que no le hago caso al hombrecillo del banco y no cojo el camino de la derecha. Y no es porque no quiera, pero hay cosas que debo hacer y arreglar antes.