No vi el programa de ayer y, por tanto, no puedo opinar sobre lo sucedido ni sobre las circunstancias que llevaron a Marta Gómez Montero a abandonar el plató.
Lo único que puedo decir es que he tenido la oportunidad de trabajar con ella y sé lo exigente, comprometida y profesional que es.
Precisamente por eso, cuando un profesional llega al punto de tener que dejar un plató en directo, creo que merece, antes que el juicio precipitado, un mínimo de respeto y de humanidad.
Ojalá esté bien. Eso es, al final, lo verdaderamente importante.
La empatía es lo más importante en un momentos como este.