UN DURO GOLPE
@RaGecuador
Sin duda, la justicia de los hombres es compleja, incompleta y polémica.
Solamente hay una cosa más grave:
Que no exista.
Porque en el momento que se enseñorean en ella la impunidad, el olvido y la política, deja de ser justicia para convertirse en negocio.
En algo que favorece al mejor postor y que obedece al poder de turno.
Por supuesto, es muy difícil volver a confiar en la justicia después de haberla visto hundirse en el fango.
Después de tanta indignación cuando los poderosos se salen con la suya.
Cuando explota la frustración y la ira.
Luego, el conformismo.
La convicción que no vale la pena luchar.
Que todo está podrido.
Muchos años hemos pasado en este predicamento.
Por ello, hay que destacar el retorno de la justicia.
Aunque no nos gusten algunos fallos, aunque no sea perfecta, aunque aún falte mucho para confiar plenamente en quienes la dictan.
Pero no hay duda que esta’ de regreso, que ha desempolvado varios juicios bloqueados, que juzga a intocables de ayer y de ahora sin temor a las consecuencias.
La captura de Serrano y su extradición, la condena a Lenin Moreno, el endurecimiento de penas para el narco tráfico y sus líderes sacude y sorprende.
Antes, esos juicios no eran de dominio público.
Transaban y eran declarados inocentes, luego de años de iniciado el perjuicio y agotado el escándalo.
Hoy aparece un panorama distinto.
Un horizonte de afirmaciones y condenas.
Un momento de inflexión y reencuentro.
No me corresponde juzgar los argumentos ni las decisiones de los jueces.
Solo soy un observador que no sale de su asombro.
Algo ha cambiado.
La huida y la impunidad ya no son la norma.
Hay excepciones de bulto.
Se busca a un ex-presidente prófugo de la justicia, dos ex-vicepresidentes han sido ya condenados por infracciones en sus funciones.
Se llama a ex-ministros, alcaldes, etcétera, a responder por sus actos.
Inusual.
Si así llueve, que no escampe.
Me queda por supuesto la curiosidad de saber el espacio que le van a dedicar ciertos medios a estas novedades.
De sobra conocemos su inclinación a favorecer a las víctimas y cuestionar los fallos.
Supongo que es una deformación profesional atribuible a su predilección ideológica y ciertos intereses creados.
Pero estaré atento de todas formas.
f) Raúl Andrade G.