No. Los que vais a pagar sois vosotros, en las urnas. Cuanto más ardan las calles de España y más violentos se pongan vuestros cachorros, más votos se llevará la derecha.
La violencia siempre viene del mismo lado. En Cataluña, en Galicia, en París o en el País Vasco.
La izquierda es odio, ruina, caos, violencia y rencor.
Tú trabajas el mes para comprarte unos pantalones y luego llega un niñato, rompe un escaparate y se los lleva gratis porque está amparado por la mierda de Gobierno del PSOE. Queda poco ya para votar.
Resulta que ahora a un delincuente hijo de la gran puta de toda la vida se le llama antifa porque suena mas progresista.
Puta polarización, va a acabar conmigo.
“Jóvenes violentos” y “redes sociales” para ocultarnos lo que todos sabemos: qué son inmigrantes magrebíes y comunistas.
Ya no cuelan las mentiras de una izquierda que hará lo que haga falta para permanecer en el poder, como ya sucedió en 1936 con el pucherazo electoral.
Esto no es casualidad. Está claro que detrás de estas algaradas que hay ahora en Barcelona hay alguien con micho dinero y mucho poder detrás al que le interesa agitar las calles y generar caos total.
Repito, esto no es casualidad y me parece más que evidente que ese alguien es muy amigo de Pedro Sánchez.
A mí Pedro Sánchez ya prácticamente no me produce ninguna emoción. A estas alturas, lo peor de Pedro Sánchez ya no es él, pobre hombre enfermo y degenerado, sino la depresión profunda que provoca el hecho de que a sus seguidores no les afecten lo más mínimo sus mentiras, sus contradicciones, su cinismo y, por encima de todo, el alto precio que pagamos, el precio de país y democracia que nos cuesta su mantenimiento y el mantenimiento de la izquierda criminalmente extractiva en el gobierno.
Es como aquella tristeza que me provocaba en mi infancia la procesión suicida de los lemmings, esas criaturas pequeñas e indefensas que, arrastradas por un impulso colectivo aparentemente irresistible, avanzaban en masa hacia el precipicio a la luz de la luna llena sin que ninguna pareciera capaz de detenerse y preguntarse adónde iba.
Al final, lo verdaderamente desolador no es que haya dirigentes dispuestos a mentir, manipular o sacrificar cualquier principio con tal de conservar el poder. De esos los ha habido siempre. Lo desolador y deprimente es contemplar cómo una parte de la sociedad ha renunciado a exigirles a esos dirigentes siquiera un mínimo de coherencia moral, un rescoldo de humildad o un atisbo de decencia.
Para el apocalipsis zombi no había que esperar a una pandemia o a un conflicto nuclear. Bastaba con que despertasen los socialistas.
Los musulmanes viviendo con hindúes = Problema.
Los musulmanes viviendo con budistas = Problema.
Los musulmanes viviendo con cristianos = Problema.
Los musulmanes viviendo con judíos = Problema.
Los musulmanes viviendo con sikhs = Problema.
Los musulmanes viviendo con bahá'ís = Problema.
Los musulmanes viviendo con shintoístas = Problema.
Los musulmanes viviendo con ateos = Problema.
Los musulmanes viviendo con musulmanes = Gran problema.
Por esta razón:
No están felices en Gaza.
No están felices en Egipto.
No están felices en Libia.
No están felices en Marruecos.
No están felices en Irán.
No están felices en Irak.
No están felices en Yemen.
No están felices en Afganistán.
No están felices en Pakistán.
No están felices en Siria.
No están felices en Líbano.
No están felices en Nigeria.
No están felices en Kenia.
No están felices en Sudán.
¿Dónde están felices?
Están felices en Australia.
Están felices en Inglaterra.
Están felices en Bélgica.
Están felices en Francia.
Están felices en Italia.
Están felices en Alemania.
Están felices en Suecia.
Están felices en Estados Unidos y Canadá.
Están felices en Noruega y en la India.
Están felices en casi todos los países que no son islámicos.
¿A quién culpan? No al islam. No a sus líderes. No a ellos mismos.
Culpabilizan a los países en los que están felices.
Quieren cambiar los países en los que están felices para que se parezcan a los países de los que vinieron, donde eran infelices.
Los únicos que le están quitando derechos a las mujeres son los invasores que siguen en Ceuta alimentados y mantenidos por el gobierno de Pedro Sánchez.
En Reino Unido los musulmanes se reproducen como conejos para vivir del sistema del bienestar.
Hassan lleva años desempleado y lleva a sus esposas a conocer a su nueva tercera esposa. Hassan se aprovecha de las nuevas reglas de beneficios del Partido Laborista para hombres con múltiples esposas.
Los matrimonios polígamos reconocidos del extranjero reciben un extra de £125.25 a la semana por esposa adicional y pagas extras por hijos.
Una estafa piramidal al sistema del bienestar que pagan los ingleses.
Unos musulmanes se ponen a rezar dentro de un vagón, molestando al resto de pasajeros que quieren entrar.
¿Por qué lo hacen? ¿No pueden rezar en una mezquita o en su casa?
Han venido a Europa para imponer sus costumbres y su relaciónoy no podemos tolerarlo