La ofensa de Trump a Petro es inaceptable. El presidente de EU no tiene razón cuando afirma que el presidente de Colombia es jefe del narcotráfico o que promueve esa actividad. Como colombiano siento que el balance del gobierno colombiano es frustrante, pero rechazo ese irrespeto
"El juez que no guarda respeto al abogado, como el abogado que no se lo guarda al juez, ignoran que abogacía y magistratura obedecen a la ley de los vasos comunicantes; no se puede rebajar el nivel de la una sin que el nivel de la otra descienda el mismo grado"
Calamandrei
Colombia requiere de un gobierno de CENTRO
Nada bueno sale del extremismo, sea de donde sea. Los extremismos nos vuelven intolerantes, nos conducen a la violencia y nos perpetúan en ciclos de estancamiento de los que resulta muy difícil salir.
Puede que los extremos griten más y mejor. Puede que los extremos concentren el interés de las personas en redes. Puede que los extremos se lleven los focos de los medios de comunicación. Puede que los extremos sean los consentidos de las encuestas. Puede que los extremos sean el principal motivo de conversación entre todos nosotros. Puede que entre los extremos, el centro esté ahogado en el silencio.
No son muchas personas las que conozco que le apuesten a una opción de centro en las próximas elecciones a la presidencia. Entre el desprecio que sienten por Gustavo Petro y la ausencia de un liderazgo potente en el centro, muchos son los que quieren un opuesto que hable duro y sin pelos en la lengua. “A la izquierda hay que borrarla”, dicen.
Nada bueno sale del extremismo, sea de donde sea. Los extremismos nos vuelven intolerantes, nos conducen a la violencia y nos perpetúan en ciclos de estancamiento de los que resulta muy difícil salir. Caemos en el extremismo por desesperación, por resignación, inclusive por pereza.
La semana pasada, un exministro me comentaba preocupado que no veía cómo el centro se iba a sacudir del embrujo de irrelevancia en el que había caído, pero que, aun así, no desistía de llevarse una sorpresa. Yo creo en que esa sorpresa es posible, pero para ello se tienen que dar varios factores.
El primero es que las figuras de centro, las personas de centro, deben creerse que sí se puede. Ellos mismos tienen que transmitirle esa confianza a su grupo. Sin eso, nada que hacer. Cuando logren transmitir esa confianza, esa energía, ahí sí, se deben empeñar en desarrollar una serie de estrategias paralelas, audaces y emocionalmente inteligentes, entendiendo las reglas actuales: las redes no premian la moderación, pero sí la autenticidad, el ritmo y la comunidad.
Se requiere con carácter urgente tener una narrativa que permita construir un centro con identidad, a lo que se le sumen una serie de causas que muevan a las personas. Las causas no son el antipetrismo. Las causas son las que le dan esperanza y una razón de ser a la gente.
El centro suele presentarse como “ni-ni” (ni de un lado ni del otro), lo que lo hace parecer tibio o irrelevante, pero se puede reencuadrar en “el nuevo radicalismo sensato”: gente con carácter, que no grita, pero construye y sienta posiciones firmes sin titubeos. La estrategia digital que transporte este mensaje debe ir en formatos emocionales y cercanos, reales y no tan preparados. Los narradores han de ser diversos: Jóvenes, mujeres, empresarios y líderes comunales. No todo puede venir de los candidatos.
Hoy el centro luce perdido porque está perdido. No sabe cómo moverse en medio de los extremos, es timorato y no acepta que se lo digan. A sus líderes les sobra arrogancia porque creen tener la llave de la victoria. Puede que la tengan, pero no saben cómo utilizarla. Un buen camino para que ganen es que empiecen por escuchar con humildad.
https://t.co/1kLExQXP5c
Flaco favor hace la oposición a la democracia convirtiendo su tribuna en espacio de insultos e improperios. El rescate de la institucionalidad exige otorgar el respeto que se exige dentro de la democracia.
Que el Presidente @petrogustavo se haya quedado con paciencia a escuchar la catarata de insultos y agresiones verbales de la oposición (a diferencia de su antecesor que se iba y no escuchaba la réplica) habla de su talante democrático. Se pueden debatir y controvertir las cifras de éxito que expuso el Presidente pero las réplicas pobres y llenas de adjetivos y gritos de una representante a la Cámara no dieron la talla.