No les sirve un artículo de una revista prestigiosa.
No les sirven los testimonios de los pacientes.
No les sirven los conceptos de la corte constitucional.
No les sirven los datos de tutelas y quejas.
No les sirven los datos.
No hay peor petrista que el que no quiere ver.
David Luna acierta en el diagnóstico. Los colombianos no se sienten identificados con la oposición. Pero se equivoca en la solución.
No han sido capaces de ofrecer una visión de país contraria a la de Petro, sino una variación administrativa del mismo sistema. Es, en esencia, la propuesta de un "estatismo eficiente" frente a un "estatismo caótico".
Luna presenta una lista de 12 preguntas que son, en realidad, 12 demandas de intervención estatal. Está aceptando la premisa que el orden social es un problema de diseño técnico que el Estado debe resolver. Ignora que la clase media surge de la libertad, del ahorro, la inversión y la estabilidad monetaria, no de programas de "impulso" estatal.
El combate al "clasismo, racismo y machismo", que es deseable, no puede ser agenda de Estado. No se deben trasladar problemas de la esfera cultural a la esfera de la coacción política. Al aceptar que el Estado debe "corregir" actitudes sociales mediante la ley y el gasto público, se válida la reingeniería social. Si el Estado tiene permiso para moldear la moral de los ciudadanos, la libertad individual ha muerto.
Luna pregunta: “¿Cómo hacemos que las empresas sean más rentables?”. La respuesta es tan sencilla: quíteles al Estado de encima. Que deje de estorbar. La rentabilidad es una responsabilidad exclusiva del empresario y depende de su capacidad para servir al consumidor en un entorno de competencia.
Luna cierra apelando al "cambio colectivo" y a los "grandes consensos". Pero el consenso sin principios es simplemente una rendición lenta. Colombia no necesita más "mesas de diálogo", necesita claridad.
Necesita una alternativa que diga que el Estado no es la solución a cada problema humano.
Mientras la oposición siga compitiendo con Petro en el terreno del asistencialismo y el intervencionismo, los colombianos seguirán sin una alternativa real, porque para elegir entre dos tipos de estatismo, la gente siempre preferirá el original a la copia.
Reducir el tamaño del Estado no es solamente eliminar burocracia, ese solo es un paso. El primero y el más fácil (por eso todos los candidatos proponen hasta ahí).
La verdadera reducción es la máxima disminución posible de la intervención del Estado en la economía y la vida de las personas. Es establecerle unos límites claros y estrictos.
Está segunda, es lo que realmente necesita Colombia. Pero requiere claridad en las ideas y mucho coraje.
Muy buena noticia la reducción del salario de los Congresistas. El siguiente paso es no volver a comprar congresistas como lo hizo el gobierno del Petro para aprobar la reforma pensional.
A los congresistas que venden el voto no les importa el sueldo.
Todos los colombianos deberían tener acceso a una vivienda adecuada. Pero no existe tal cosa cómo uno “derecho a vivienda propia”.
Tener vivienda propia es un deseo, y el
Estado no debe satisfacer deseos. Los recursos son escasos y los deseos infinitos.
Los subsidios a la vivienda cómo Mi Casa Ya generan distorsiones muy superiores al beneficio. Además el sector de la construcción se vuelve "adicto" al subsidio.
El Estado debería concentrarse en aumentar la oferta (desregulación del suelo, facilitar trámites de construcción, menos impuestos) para que el deseo de propiedad sea alcanzable mediante el esfuerzo individual, no mediante el gasto público.
Y el pontífice de la religión Peter Pan, cómo no, es @petrogustavo.
Un sexagenario que resiste, con todas sus fuerzas revolucionarias, a crecer.
De ahí su repulsión a asumir cualquier responsabilidad sobre sus actos.
Siempre son conspiraciones, conjuras, el banrep, su gabinete, los traidores, nunca él.
Explícame: una persona que piensa cómo vos, que hace viviendo en semejante país cómo USA 🇺🇸? Alguien que quiere un presidente cómo Cepeda no debería tener porqué vivir en este país, y no lo digo porqué no tengas el derecho de hacerlo, sino, que es imposible ser más incoherente vivir además en el estado más republicano de todos (Florida).
Tan chistosa la izquierda colombiana fingiendo preocupación hoy por el futuro de los venezolanos.
Casi 30 años llevan cooperando con esa dictadura.
Igual que en Cuba.
Nadie se cree muchachos ese papelito de demócratas internacionalistas.
Dirían en Caracas: mandan huevo.
"Deberíamos medir el éxito de un Estado de bienestar, en función de cuántas personas abandonan los programas de asistencia social y no en función de cuantas se han sumado a ellos"
R. Reagan
Hola, Danna. No, no te mencioné en mi artículo en @elespectador.
Llegaron más de 600 nombres y, en tu caso, nadie respaldó tu trabajo con argumentos ni referencias suficientes. Por eso no estabas ahí.
Si quieres aparecer, trabaja más y hazte notar por tu trabajo, no por reclamar menciones.
¿Por qué celebro la navidad si soy agnóstico?
1. Porque es la tradición que me enseñaron mis padres
2. Porque las fiestas de mi cultura me aportan una estructura social para relacionarme con mi entorno
3. Porque Jesús de Nazaret es el personaje histórico más importante jamás nacido
4. Porque la Navidad simboliza unión, amistad, amor...
5. Y SOBRETODO, porque me sale de los cojones ¿está claro?
Ahora quieren que el que ha trabajado, el que ha sido disciplinado, el que ha madrugado, soñado,fracasado y persiste, el que ha asumido riesgos, cargado con nóminas, impuestos y silencios, agache la cabeza.
Quieren que el que ha prosperado se excuse. Que el que ha construido se justifique. Que el que ha logrado algo pida perdón.
Pues no.
De malas.
La riqueza no es una falta.
El éxito no es una ofensa.
Y la disciplina no se le debe explicar a quien no ha hecho ni el intento.
La mayoría de los que hoy tienen una empresa, un patrimonio, una estabilidad que se han ganado a pulso, no heredaron nada y si lo hicieron, también de malas los envidiosos . Los que no heredaron , heredaron si acaso, el coraje de intentarlo.
Y eso no se contabiliza en pesos ni en hectáreas. Se mide en espalda. En agallas. En noches sin dormir. Si, en trabajar.
Pero ahora, una generación de resentidos, muchos sin una sola nómina a su cargo, sin una sola renuncia que les haya dolido, quiere pontificar sobre justicia y repartir lo que no han producido.
Así que sí, con toda claridad:
De malas.
Porque en este país, lo que necesitamos no es menos gente rica.
Es menos discurso barato que castigue al que sí ha hecho las cosas bien.
Gústele a quien le guste.
Yo quisiera que mi presidente Uribe me contestara lo siguiente:
•Lo señalaron de fundar grupos paramilitares.
•Lo hicieron condenar por manipulación de testigos.
•Utilizaron falsos testigos para encochinarlo.
•Le hicieron montajes mediáticos para vincularlo con masacres.
•Dijeron que su gobierno fue el responsable de crear los paramilitares.
•Dijeron que fue el creador de los falsos positivos.
•Lo intentaron ligar con el narcotráfico.
•Judicialización prolongada como arma política.
•Utilizaron ONG para posicionar narrativas en su contra.
•Construyeron el relato de Matarife
¿Por qué cuando se trata de responder a los ataques de la izquierda su respuesta suele ser más contenida, menos firme de lo que muchos esperaríamos?
No lo pregunto desde la confrontación, sino desde la reflexión sobre el impacto político y simbólico que ese tono tiene en quienes aún vemos en usted un referente de carácter y liderazgo.
Otro ejemplo de cómo unas minorías están obstaculizando el progreso de la mayoría de los colombianos. ¿Entonces hay 122 comunidades afectadas por un gasoducto submarino? Vamos a darle la máxima prioridad y urgencia a cambiar radicalmente las consultas previas así haya que cambiar leyes, la Constitución, acuerdos internacionales. No podemos seguir haciéndole zancadilla al mejoramiento de la vida y los ingresos de los colombianos, a la reducción y la eliminación de la pobreza