No todos vivimos la misma “realidad”… Mientras algunos disfrutan comodidades, otros abren la nevera y encuentran solo vacío. Mientras unos eligen qué cenar, otros se acuestan con hambre, esperando que mañana sea diferente.
En este mismo instante, miles de venezolanos dependen de la solidaridad de ONGs y del apoyo de Cáritas Venezuela para poder llevarse un bocado a la boca. No es una estadística, es el día a día de un país donde la supervivencia se ha convertido en rutina.
La realidad no es la misma para todos, pero la indiferencia nunca debería ser una opción.
“Tráeme a mis hijos”, le grita una venezolana a María Corina a su salida de la iglesia de Santa Rosa, #Lara!
Viene el reencuentro de todos los venezolanos.