Hoy mi padre hubiera cumplido 83 años. Vivió 42. Vivió sano 40. A veces fabulo sobre escribir un libro en el que básicamente le contaría, a mi estilo y a vuelapluma, lo acontecido en estas cuatro décadas. Sin filtros, sin temor a enemistarme con nadie.
Hay dos lecturas. Una es que se acabó la emoción en el Tour. La otra es que tenemos el privilegio de ver las salvajadas del mejor ciclista de todos los tiempos. Yo me quedo con la segunda. Es estratosférico, es valiente y parece un gran tipo. A disfrutarlo mientras dure.