He enterrado tantas palabras dentro de mí
que ya no sé si mi silencio es una prisión
o el cementerio de todo lo que fui.
Hay cosas que intentan salir de mi pecho
y mueren antes de alcanzar la garganta;
y mientras las entierro una a una,
siento cómo mi vida se convierte
en ...
Hoy soñé que estabas a mi lado,
hablándome de aquello que temías;
y por un instante, todo era perfecto…
hasta que tus labios, en mi mejilla,
me recordaron al despertar
que incluso en mis sueños, no eras mía.
Persigo sombras del ayer, pregunto al mañana por mi suerte; mas olvido que el único camino es este instante que se ofrece.
Y cuando quiera alzar la vista, quizá el tiempo ya se haya ido, dejándome tan solo el eco de no haber vivido.
Hoy que el tiempo nos separa
y tu ausencia es mi pesar,
llevo un silencio que amarga
y no consigo acallar.
Hay un vacío en mi pecho
que nadie podrá llenar;
porque ese rincón, por siempre,
solo te ha de pertenecer.
No quise un sueño perfecto,
ni un destino sin error;
tan solo anhelé el regreso
de lo nuestro y su calor.
Quise que fueras tú siempre,
mi refugio y mi verdad;
pues solo tú, dulcemente,
entraste en mi intimidad.
Lo más cruel no fue soñarte.
Fue el instante en que la realidad
decidió parecerse a mis desvelos
y te puso frente a mí,
como quien devuelve al mar
todo aquello que ya había aprendido a perder.
...
Desde entonces entendí
que los sueños nunca fueron el problema.