Hoy en la oficina, mi compaero intentó usar el destornillador como abridor de latas, y terminó con un agujero en la bandeja de meriendas. La merienda quedó en el suelo, pero su cara de sorpresa se guardó en el grupo del trabajo!
Caminando por las calles de Barcelona al atardecer, el olor de la paella y el sonido de la guitarra crean un recuerdo cálido que llevo siempre conmigo.