El diablo conoce tu nombre pero te llama por tus errores.
Dios conoce tus errores pero te llama por tu nombre.
Así que cuando alguien venga a hablarte de tus errores, ya sabes de parte de quien viene.
El honorable murió como un traidor. El fuerte murió de una cicatriz. La arquera murió de una flecha. El poderoso murió indefenso. El cobarde murió como un héroe. El traidor murió sirviendo. El listo murió engañado. El legítimo rey fue exiliado. El fuego murió congelado.