Si Ese Pérez tuviera los ojos de Nicola Porcella y el cuerpo de Jorge Loza, probablemente ya tendría una estatua en Plaza del Ángel, en México. Pero como no encaja en el estándar de atractivo físico y, además, muchos lo catalogan de “naco”, evidentemente lo atacan de una manera desproporcionada.
Y eso también dice mucho de cómo funciona el prejuicio: cuando alguien físicamente atractivo hace ciertas cosas, se les llama carisma, personalidad o irreverencia; cuando alguien que no encaja en ese ideal las hace, se convierten en motivo de burla y desprecio.
Podrán criticar sus actitudes todo lo que quieran, pero hay algo innegable: Ese Pérez ha dado contenido, ha generado conversación y ha movido una casa llena de muebles. Sin él, probablemente tendríamos mucho menos de qué hablar. #LaCasaDeLosFamososMéxico #lcdlfmx