Nuestro tiempo necesita hombres y mujeres que tengan el valor de hacer el bien incluso cuando cuesta. Háganse prójimos de quienes están solos, sostengan a quienes están cansados, busquen a quienes se han alejado. Tengan el valor de perdonar, de volver a empezar, de dialogar.
Llora Messi por no ganar otro Mundial, pero sobre todo llora el fútbol porque hoy nos queda un partido menos del mejor jugador de la historia del fútbol sobre un terreno de juego.
Gracias por cada entreno, cada partido, cada título y sobre todo cada interminable momento mágico que nos has dado en Barcelona y en el fútbol.
Hace 10 años, en el 2016, Messi perdía la final de la Copa América con Argentina y sumaba un nuevo golpe en su lucha por conquistar algún título con su selección.
Acusado desde sectores mediáticos de no sentir la albiceleste... incómodo siempre en selecciones sin idea clara de a qué jugar... se llegó a insinuar que podía dejar Argentina con tal de ver si sin él, Argentina podía por fin ganar.
Pero el deporte suele dar revancha. No fue inmediatamente. Tuvo que sufrir nuevos reveses hasta que llegó Scaloni y montó un grupo unido en "la causa Messi". Ahora, Argentina ya fue campeona de América, ya fue campeona del mundo, y se vuelve a meter en una final a pesar de que hace pocas semanas viendo el juego de la selección parecía poco probable.
Pase lo que pase el domingo, Messi ya hizo historia con Argentina. Hay que intentar resistir en las malas... para que lleguen las buenas.
Un cuarto de hora útil del talento de un crack hace por diez partidos de cualquier otro buen futbolista. Por eso los últimos Quintero, James, Neymar o Isco son radicalmente sí en un Mundial.