Qué año tan difícil como para salir de él sin aprender a valorar la lealtad de un amigo, el privilegio de tener la familia sana y completa, la fortaleza de un verdadero amor, y la importancia de abrazar todos los dias como si fuera la última vez.
No hay atajos. Madrugar es difícil, cuidar el cuerpo es difícil, estudiar es difícil, trabajar es difícil, crecer espiritualmente también. Pero es justo que mucho cueste lo que mucho vale.
Dios aprieta, puede apretar mucho, muchísimo, pero no ahoga. Cada día más convencida de lo mucho que me ampara. Cada día más segura de que todo lo bueno que me pasa no es casualidad, ni necesariamente porque me lo merezca. Él me da la fuerza para saber ver las
oportunidades.
Porque incluso cuando creemos que no vamos a poder con algo, Dios se encarga de mostrarnos que somos más fuertes de lo que pensamos y más valientes de lo que imaginamos.
Acabo de ver en TikTok los votos de amor de una boda y él le dijo: "tenerte ahora frente a mí me hace creer que Dios es bueno y fiel; desde que mi corazón está en tus manos, se siente más a salvo que dentro de mí" AAAAAAAAAAAAAAAAAAA