“Prioridades nacionales”, mi columna en @elmundoes sobre el asunto político de la semana: diez tesis que tratan de arrojar luz sobre un desideratum que conviene entender bien… a fin de tener un día ese debate racional que el fenómeno migratorio exige.
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Qué importante, ahora que venden la felicidad como un producto más de consumo, volver a Aristóteles cuando escribía que la felicidad es un quehacer, una actividad. La felicidad como camino: el tránsito hacia la excelencia, y no la posesión egoísta y aislada de un bien cualquiera.
Este excelente artículo del WSJ expone a las claras el gran debate generacional en la medicina actual: si ser médico debe entenderse como una vocación sacrificial o como un trabajo con límites razonables. Los médicos jóvenes cuestionan hoy la cultura del sobretrabajo, reivindican el equilibrio entre vida personal y profesional y rechazan que el sacrificio ilimitado sea una exigencia ética.
Creo llevar tantos años como el Dr. J. Vaughan (en la foto) viviendo estos dilemas, que en mi generación apenas llegamos a formular. Con el tiempo, y en diálogo con las nuevas generaciones, he aprendido algo: la solución no pasa por elegir entre vocación o empleo, sino por superar esa falsa oposición y avanzar hacia un modelo de vocación sostenible. La vocación no puede seguir identificándose con el sacrificio ilimitado, la disponibilidad permanente o la renuncia sistemática a la vida familiar. En todo caso, es un compromiso profesional estable y responsable en el tiempo. Cuidarse no es una concesión privada ni una claudicación moral; al contrario, es una exigencia ética hacia el paciente, porque un médico agotado, quemado o resentido es (clínicamente) poco fiable. La verdadera medida de la vocación está en la constancia, la calidad del cuidado y la capacidad de sostener la práctica médica a lo largo de los años sin degradación humana ni profesional (no en el número de horas sacrificadas). Ese compromiso, además, no debe descansar en el heroísmo individual; exige una corresponsabilidad institucional. La continuidad asistencial hay que entenderla como un bien organizativo, más que como una carga personal, de modo que guardias, noches, festivos… se distribuyan con criterios equitativos y revisables. El descanso, la previsibilidad horaria y los límites al sobretrabajo -lejos de ser privilegios laborales- son condiciones de seguridad clínica. Los pacientes no necesitan mártires, sino sistemas capaces de ofrecer buena atención sin hacerlo a costa de agotar al médico. De ahí la necesidad de aceptar turnos estructurado, ajustes temporales por cargas familiares o funciones de supervisión asumidas por médicos con mayor experiencia, entendiendo todas estas trayectorias como complementarias y necesarias, más que como desviaciones éticas.
Tampoco puede haber un equilibrio real si el médico permanece atrapado en una sobrecarga de trabajo no clínico que erosiona tanto su bienestar como la relación con el paciente. La hipertrofia burocrática, la gestión administrativa, la “medicina de checklist” y los sistemas informáticos mal diseñados tienen que reducirse mediante una delegación efectiva de tareas y el uso de tecnología orientada a devolver tiempo al encuentro clínico, no a intensificar el control y la vigilancia. En ese sentido,la evaluación del desempeño profesional debe desplazarse del volumen de registros y clics a la calidad del cuidado y la responsabilidad clínica. Así sí puede configurarse una ética profesional madura, en la que el paciente siga siendo el centro, el médico sea reconocido como un profesional finito y la institución asuma su parte de responsabilidad, permitiendo que la medicina permanezca como vocación precisamente porque deja de exigir que quien la ejerce se consuma en ella…
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ESTO LE GRITARÍA A MI YO RESIDENTE (Y A TODOS LOS MIR)
Llevo más de una década en traumatología. He visto técnicas revolucionarias convertirse en errores históricos. He formado residentes. He operado rodillas que no necesitaban cirugía y he rechazado casos que otros habrían operado sin pestañear.
Si pudiera hablar con mi yo de R1, con esa Inés recién estrenada que creía que operar mucho era sinónimo de ser buena cirujana, le diría esto:
- No construyas tu carrera sobre guardias. Puedes cumplir todos los objetivos numéricos y sentirte vacía. Una carrera que dure se construye sobre confianza, criterio y relaciones humanas. Eso no aparece en ninguna hoja de productividad.
- Escucha más de lo que hablas. La gente cree que la cirugía es técnica pura. Mentira. El verdadero trabajo está en entender qué te está pidiendo realmente un paciente. La mayoría solo tiene miedo. No necesitan tu bisturí por mucho que la resonancia grite "¡roto!". La mitad de los errores en esta profesión empiezan con escuchar fatal.
- Domina la anatomía. Perfecciona la técnica. Pero aprende los límites. Al principio te obsesionas con lo que puedes hacer. Con experiencia, empiezas a valorar lo que NO debes hacer. El criterio clínico es un superpoder. Úsalo.
- Protege tu tiempo o el sistema te devorará cada minuto. Aprende a decir que no. Hay demandas infinitas. Todo parece urgente. Nada vale sacrificar tu cordura.
- Busca colegas, no títulos. Los premios y los cargos importan una temporada. Luego te das cuenta de que es puro humo.
- Tu fuerza importa más de lo que crees. No tu destreza técnica. Tu fuerza física y emocional. No puedes cuidar gente si tú te desmoronas. Muévete, levanta pesas, duerme, protege tu energía. Un cirujano agotado se vuelve quebradizo.
- Sé el médico que querrías para tu familia. Punto.
- Necesitas vida fuera del quirófano para tener vida dentro. Los cirujanos que duran no son los que más operan. Son los que mantienen perspectiva. Tienen gente que les importa, aficiones que los alejan de la medicina y suficiente lucidez para saber que identidad y trabajo no son lo mismo.
Después de diez años, las operaciones son solo parte de la historia. Lo que te mantiene es el propósito: ayudar a la gente a moverse, tranquilizarlos cuando tienen miedo, devolverles pedazos de su vida
Esa parte nunca envejece
#LaTraumatologaGeek
Aclaremos, nos hemos levantado d l mesa tras l declaración del Padilla d romper l negociación con el comité de huelga. Es decir nos ha echado y obligado a irnos . Mala fe negociadora y una estrategia planificada de antemano , para hacer su relato .@cesm_sindicatos@SimebalCesm
El durmiente ha despertado...
El genio ha salido de la lámpara...
Recomendable lectura para pacientes.
#EstatutoMédico#EstatutoFacultativo
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#DíaMundialdelSida 🟥 El pasado 28 de noviembre, el Hospital Universitario Costa del Sol se sumó al acto institucional organizado por @avancepositivo1 con motivo de esta jornada, que se celebra hoy, 1 de diciembre 📅