Fin de semana fuera. 4 personas.
Tú pones el coche. Conduces 600 km.
Te comes el atasco de vuelta.
Llegas a casa reventado y pasas el Bizum al grupo:
80€ de gasolina + 40€ de peajes.
A 30€ por cabeza.
Dos pagan al instante.
Pero siempre hay uno.
El mismo de siempre.
Te llega un Bizum de 20€.
Audio por el grupo:
—Oye, yo el peaje no lo pago. Nadie me avisó. Yo habría ido por otra carretera.
Nadie dijo nada en todo el viaje.
Ni una queja.
Ni una sugerencia.
Ni un “vamos por otra ruta”.
Te acabas de chupar 6 horas de volante
y el notas está negociando… 10€.
Respiras.
—Perfecto. La próxima conduces tú, eliges ruta y decides si quieres ahorrar 10€ a cambio de 2 horas más de viaje.
Se ríe.
—Madre mía, cómo te pones por 10€…
Ahí está la trampa.
Siempre minimizan su miseria intentando que tú parezcas el tacaño.
Otro del coche salta:
—Yo ya he pagado. Es lo mínimo.
Otro más:
—Literal, nos has llevado todo el finde…
Se le acaba el teatro.
Paga.
Pero con esa cara de quien siente que le han robado.
Reflexión:
El problema no es el dinero.
Es la mentalidad de gorrón profesional.
Ese que disfruta de todo…
pero siempre encuentra un motivo para pagar menos.
No protesta antes.
No propone alternativas.
No conduce.
Pero cuando toca pagar,
se convierte en auditor de la ONU.
Y ojo con esto:
La gente así no cambia.
Solo ajusta su comportamiento
según cuánto le permites rascar.
El día que le paras los pies,
no pierdes un amigo.
Pierdes un parásito con confianza.
Hoy 12 de septiembre el Real Betis Balompié cumple 116 años de historia.
Me gustaría felicitar a todos los béticos sin distinción.
A los que se emocionan cuando retumba el Benito Villamarín durante el himno, a los que celebran cada gol como si fuera el último, a los que lucen orgullosos las trece barras por por cada rincón del mundo, a los que viajaron a Salamanca o Palamós y ahora acompañan al equipo por las capitales europeas, a los que se emocionan igualmente desde sus casas a través de la televisión, a los acuden a Heliopolis como rutina, a los que añoran, sufren y disfrutan al Betis desde la distancia, a los que nacieron béticos y a los que les atrapó el Betis en algún instante de su vida para no soltarlos jamás.
Al cielo y a ese cuarto anillo, donde descansan los que nos inculcaron querer al Betis como a un miembro más de nuestra familia. A mi abuelo Pepe.
Nunca dejéis de sentiros orgullosos de formar parte de esta maravillosa locura llamada Real Betis Balompié.
El Liverpool invitó a Anfield a este chaval con discapacidad en sus brazos. El resultado fue un montón de lágrimas: las de él de emoción durante el You´ll never walk alone y las que no vas a poder evitar tú cuando lo veas 🥹
📽️@LiverpoolDSA
Podrán reemplazar mi persona, pero jamas mi compañía, mi manera de ver la vida, mi manera de hacer feliz, mi lealtad y bondad. Yo doy mucho por que soy mucho, si me quieres fallar hazlo, pero recuerda que aquí no pierde el que da, pierde el que no sabe valorar.
No son unas elecciones más. Nos jugamos la entrada del fascismo en el gobierno de España. La entrada del odio, el fanatismo, la mentira, el todo vale para acabar con el adversario. La llegada de la censura, el machismo, los recortes de pensiones, sanidad y educación. Vota!!!
Momento histórico y único en el Benito Villamarín.
Lágrimas y ovación cerrada de casi 55.000 personas para despedir a una leyenda del fútbol español.
Qué grande eres, @joaquinarte.
Te queremos. Para siempre.
Juan Miranda hizo ayer una entrada muy dura. Y muy peligrosa. Él lo sabía y lo sabe. Por eso ha pedido perdón varias veces.
En cambio, nunca vi a estos 3, ni muchísimo menos a sus aficionados que hoy repudian y lloran por lo que hizo Miranda ayer.
Podréis tachar el Real Betis de lo que queráis. Pero jamás de un equipo de agresores y poca deportividad. En eso sois los número 1.
Y ahora podéis venir llorando de uno en uno. No merecéis atención. Panda de hipócritas.
Más quisieran haber tenido en toda su historia un futbolista la mitad de grande que Joaquín.
Les hierve la sangre que Joaquín habiendo ganado menos que algunos de sus jugadores sea infinitamente más grande que ellos.
Nunca lo superarán. Por eso son los únicos que lo odian.
Entendí que debía dejar de preocuparme por las vueltas que da la vida y empezar a enfocarme en lo realmente importante, en las personas que quieren dar esas vueltas conmigo a pesar del vértigo, esas que me acompañan, y con las que puedo contar siempre pase lo que pase.
Lealtad