Flor Jazmín es el ejemplo perfecto de esa manía absurda de odiar por odiar. Nadie de su entorno (ni colegas, ni compañeros de trabajo, ni amigos) jamás habló mal de ella,al contrario, siempre destacan lo buena compañera y amiga que es.
Pero aparecen acá los opinólogos seriales, que no la conocen ni de vista, con una opinión “súper certera” sobre lo que es ella como persona. El argumento? el de siempre: “me da malas vibras”, seguido de una catarata de odio dirigida hacia ella . Claro, porque tirar hate gratis a una mujer solo por existir es re de “buenas vibras”. Yo los mandaría a terapia, pero claramente es demasiada información para gente con tan poca masa encefálica.