Dios mío, llena mi vida de esperanza. No dejes que las dificultades me hagan creer que no soy capaz. Confío que me abres nuevas oportunidades para seguir realizando mis sueños. Me acojo a tu poder infinito.
Deja de desconfiar de ti, sé consciente de todo aquello que eres capaz y camina hacia adelante. Tienes en tu interior muchas herramientas que te servirán para construir la vida que sueñas.
“No hay que ir por el mundo como pidiendo disculpas por haber nacido, sino con la cabeza alta y mirando a todos de frente.
La felicidad se alcanza cuando lo que se piensa, lo que se dice y lo que se hace están en armonía”.
— San Josemaría Escrivá