Los gurús de la izquierda son maravillosos. Ellos no generan beneficio, sino “diferencia entre precio de compra y precio de venta”.
No mienten, experimentan “cambios de opinión”.
Y no reciben joyas, sino que “estaban ahí”, y obviamente, “no tenían afán patrimonial”. Maravillosos!
Naces en un pueblo de l’Horta; tu padre es electricista; eliges el balón; entrenas mañana, tarde y noche desde los seis años; te sacrificas; creces como deportista; juegas en Primera; te ganas un dinero; lo inviertes; llegas a la selección; marcas el gol que nos convierte en Campeones del Mundo…
… y dos días después te sale un zurdo que ni fue capaz de terminar la carrera ni ha trabajado un solo día fuera de la política y te llama “especulador”.
Y luego os preguntáis por qué media España os odia, y la otra media os desprecia.
Ahora, os voy a contar lo que sucede realmente con las bajas...
- El golfo/jeta se va al médico de cabecera y le dice que tiene depresión, estrés o ansiedad
- El médico (funcionario de la sanidad pública), que lo último que quiere son líos y apenas le dedica 7-9 minutos en consulta, le da la baja de forma automática. Y chimpún... Baja durante meses
- Otros se cogen pocos días de baja, pero, casualmente, en viernes y lunes para enganchar con el fin de semana... Qué cosas, ¿verdad?
- En otros muchos casos, donde la enfermedad y su duración se puede verificar mediante pruebas, el médico de cabecera concede baja a la espera de consulta con especialista y prueba diagnóstica
- Pero como la sanidad está colapsada y tardan meses en realizar pruebas y/o operaciones, la baja se prolonga durante muchísimo más tiempo del necesario
- A todo esto, el trabajador ni siquiera tiene que comunicar la baja ni el motivo de la misma
- La empresa poco o nada puede hacer, dado que no tiene capacidad alguna de control y supervisión sobre las bajas; pero, sin embargo, carga con el coste de la seguridad social del trabajo de baja y en, su caso, tiene que contratar un sustituto; en caso contrario, los compañeros tienen que cargar con tareas extra por culpa del golfo
- Y todo esto no sale gratis. Lo pagamos todos con nuestros impuestos... Más de 30.000 millones/año y creciendo
- Caso aparte es el de funcionarios, donde las bajas son mucho mayores que en el sector privado, de modo que el fraude es incluso superior...
Dicho esto... ¿Es culpa de los trabajadores? NO
Todo en esta vida depende de los incentivos. Y aquí son tremendamente perversos
¿De quién es la culpa, entonces? Pues, básicamente, de los pésimos políticos que tenemos
¿Se entiende mejor ahora?
@Virabhadrisima@elmundoes@LibertadCanaria quizás por que hay que convertir la búsqueda de trabajo en un trabajo ? desplazamientos entrevistas etc ….otra cosa es que no busquen activamente 😬
¿Os imagináis? Alguien llega a la Presidencia de Gobierno en una moción de censura motivada por la lucha contra la corrupción. Nombra Ministro a la persona que la defiende y resulta que lo primero que hace esa persona como Ministro es ponerse a amañar contratos. Y el que ha llegado a la presidencia sigue como si tal cosa su labor presidencial. ¿Muy loco, no?
¿Os imagináis? La mano derecha de un presidente se descubre que utilizaba su Ministerio para meter prostitutas y enchufarlas en empleos públicos, en los que cobraban sin pasar por su puesto de trabajo. Y el que ha nombrado a esa persona sigue como si tal cosa su labor presidencial. ¿Muy loco, no?
¿Os imagináis? Tras la imputación del anterior, el Presidente nombra como mano derecha del partido a una persona que acaba imputada de nuevo por incontables delitos de corrupción. Y el que ha nombrado a esa persona sigue como si tal cosa su labor presidencial. ¿Muy loco, no?
¿Os imagináis? La mujer del Presidente es investigada por tráfico de influencias y por utilizar su posición para conseguir contratos, subvenciones y favores para su círculo de amigos y empresas afines. Y el que ha llegado a la presidencia sigue como si tal cosa su labor presidencial. ¿Muy loco, no?
Os imagináis? El Presidente mantiene como su principal mentor, faro moral y asesor al expresidente Zapatero y éste acaba siendo imputado por otro caso de corrupción y tráfico de influencias y la policía encuentra joyas sin declarar por valor de 1,3 millones en su caja fuerte. Y el Presidente sigue como si tal cosa su labor presidencial.
¿Muy loco, no?
PRIMERA VEZ que la mayoría del Congreso pide la dimisión del presidente del Gobierno.
Pero claro:
Primera vez que un presidente que llegó al poder invocando el principio de responsabilidad política se aferra al cargo para no aplicárselo a sí mismo.
Primera vez que el exministro de un Gobierno en ejercicio es condenado por organización criminal, cohecho, malversación y tráfico de influencias. 24 años de cárcel.
Primera vez que el partido del Gobierno organiza y financia una trama para destruir a jueces, fiscales y policías.
Primera vez que la mujer de un presidente del Gobierno es enviada a juicio oral por tráfico de influencias, corrupción en los negocios, malversación y apropiación indebida.
Primera vez que el hermano de un presidente del Gobierno se sienta en el banquillo por prevaricación administrativa y tráfico de influencias.
Primera vez que el secretario de Organización del partido del Gobierno acaba en prisión provisional por una trama con mordidas, comisiones y adjudicaciones amañadas desde el entorno del poder.
Primera vez que un expresidente del Gobierno —del mismo partido del Gobierno— es imputado por organización criminal, tráfico de influencias, falsedad documental y blanqueo de capitales.
Primera vez que un expresidente del Gobierno es investigado por ocultar joyas valoradas en 1,3 millones de euros.
Primera vez que un presidente del Gobierno debe su carrera política a dinero procedente de prostíbulos.
Primera vez que un Fiscal General del Estado es condenado por el Tribunal Supremo por revelación de secretos para destruir a una rival del Gobierno.
Primera vez que una investidura nacional se negocia fuera de España y con un verificador internacional.
Primera vez que una investidura se compra con una amnistía: impunidad penal a cambio de votos.
Primera vez que se indulta a condenados por atacar el orden constitucional.
Primera vez que se suprime después el delito por el que habían sido condenados.
Primera vez que se reforma la malversación con efectos sobre los socios del Gobierno.
Primera vez que un prófugo de la justicia condiciona la legislatura española.
Primera vez que un partido que justifica el terrorismo es socio estructural del Gobierno.
Primera vez que ministros del Gobierno señalan, insultan y acosan a jueces por investigar la corrupción del poder.
Primera vez que los jueces se ven obligados a convocar una huelga en defensa de su independencia.
Primera vez que un presidente del Gobierno inaugura la legislatura anunciando un muro contra media España.
Primera vez que una legislatura entera transcurre sin Presupuestos Generales del Estado.
Primera vez que España sufre un apagón nacional total bajo un Gobierno incapaz de dar explicaciones.
Primera vez que transcurren cinco años sin un Debate sobre el Estado de la Nación.
Primera vez que el Gobierno cierra el Congreso y el Tribunal Constitucional sentencia que vulneró los derechos de los diputados.
Primera vez que la Mesa del Congreso veta que la Cámara vote si quiere pedir al presidente que convoque elecciones.
Primera vez que el escándalo deja de parecer excepción y se convierte en sistema.
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Sánchez ha dicho en el Congreso que en 2024, cuando él tuvo noticia de la corrupción de Ábalos (de la que el resto empezamos a tener noticia en 2021), el PSOE fue tajante y fulgurante e implacable con Ábalos.
El PSOE en 2024:
Aquí, los seis bulos que el Gobierno quiere que creas sobre la sentencia de Ábalos.
Desmentidos uno a uno.
Sánchez, sus ministros y su partido tienen miedo. Están muy nerviosos.
Llevo desde ayer viendo a ministros, como Mónica García, y a otros pseudoperiodistas tertulianos sincronizados, como Chema Garrido, repetir que Aldama "se queda los millones de las mascarillas, conserva el botín".
Para un tuit queda muy bien. Pero ahí dentro hay varias cosas metidas en el mismo saco que la sentencia aclara perfectamente, y al analizarlas su relato se desinfla.
Empecemos por lo que ganó.
Como intermediario se llevó 3,7 millones por los contratos de Puertos y ADIF, que son los dos que juzga esta sentencia.
Por el negocio entero de las mascarillas, sumando los de Interior, Canarias y Baleares, que aquí no entran, fueron 6,6 millones.
Pero la cifra de este juicio, y la del lío que viene ahora, es la de 3,7. Esa es su comisión, su margen como empresario.
La confusión empieza porque la Fiscalía le pedía una multa por esa misma cifra. Pero una multa es un castigo, y todo castigo cuelga de un delito.
Este colgaba del de información privilegiada, y la cantidad coincide con la comisión solo porque la ley ordena calcular esa multa sobre lo que ganaste.
El Supremo absuelve a los tres de ese delito. Al irse el delito, esa multa se queda sin nada a lo que agarrarse y desaparece.
Aquí mucha gente dirá, con toda la razón: la multa vale, pero que le quiten la comisión y a otra cosa.
Eso ya es otra figura distinta, el decomiso, y es donde se lía casi todo el mundo. El decomiso sirve para arrebatarte el dinero que sale de un delito.
¿Y cuál es el dinero del cohecho?
El soborno: lo que se pagó para comprar al ministro, los 10.000 euros al mes y los alquileres, 430.298 euros en total.
Eso sí se confisca, y responden los tres.
Pero el soborno y la comisión son dos bolsillos distintos.
La comisión es lo que Aldama ganó como empresario vendiendo las mascarillas, no el dinero de la mordida.
Por eso el decomiso alcanza al soborno y deja fuera la comisión.
Te preguntarás si no se le podría quitar entonces como ganancia de la prevaricación, por haber amañado el contrato.
Pues tampoco.
De la prevaricación también salen absueltos, y por el motivo que sostiene toda la sentencia: la adjudicación fue legal.
Procedimiento de emergencia válido y, atención, un precio por debajo del mercado.
Lo certifica el Tribunal de Cuentas: la mascarilla se compró a 2,50 euros cuando la media de aquellos meses andaba en 3,38 en marzo y 3,65 en abril.
Vamos, que se compró barato y a nadie le clavaron nada. No hubo “pelotazo”.
Si no hubo perjuicio en el precio, y no hubo trampa en el procedimiento de la adjudicación, no hay dinero público que rescatar de esa comisión. Por eso no se pide decomisarla.
Aldama conserva el grueso de lo que ganó y se ahorra la cárcel, cierto. Lo primero no es por colaborar es porque le han absuelto de esos delitos, lo segundo, sí.
Hay que ser serios cuando se analiza una sentencia. Pero qué vamos a esperar, si solo siguen consignas de Ferraz.