Vean nada más el rostro descompuesto de la narca de Palacio después de que el pueblo le gritara: «¡FUERA!».
No cabe duda: está acabada y no hay encuesta a modo que pueda ocultarlo.
El INE empezó como un pequeño órgano autónomo para garantizar elecciones libres y fue muy bueno en ello. Orgullo nacional y envidia internacional. Ahora es un monstruo burocrático, híperwoke, policía del lenguaje, censor del humor, comisario del régimen. Una aberración completa.