La foto de una derrota
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En cualquier tradición, el cadáver marca un límite. Antígona entierra a su hermano aun contra la orden del rey, porque considera que el poder no puede disponer del cuerpo del vencido. A los muertos se les lava, se les nombra, se les cubre.
Aquí no se cubren, se exhiben como botín de guerra. La bolsa no es una mortaja sino un empaque. Y caminar entre los cuerpos, sin siquiera quitarse la gorra, anula lo único que cualquier religión exige frente a un muerto, que es detenerse.
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Por otra parte, el Derecho Internacional Humanitario no distingue entre muertos buenos y malos. El combatiente muerto es persona protegida y la norma prohíbe exponerlo a la curiosidad pública. Esa prohibición no protege al muerto, protege a la madre que reconoce a su hijo en televisión, en fila, sobre el piso de una bodega.
Que fueran guerrilleros no exime de nada. Un Estado se distingue de sus adversarios por cómo trata a los vencidos, incluso después de muertos.
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Esta no es la foto de una victoria, sino de la pequeñez de un dirigente político que se autodenomina «católico» pero que no manifiesta el menor gesto de humanidad ni observa el más elemental respeto por los muertos.
Hará mucha falta el programa de @ZuluagaCamila y todo su equipo; en una democracia se requieren más voces, y más diversas, no menos. Le deseo lo mejor a una gran periodista
Si fuera cierto que un programa radial en Colombia se apaga por la caída de oyentes, la mitad de la parrilla radial no existiría.
De otro lado, celebrar la censura, es un acto de tremenda irresponsabilidad.
El alma de los tiranos está de fiesta.
Qué lindo es el fútbol, señores.
En River-Santa Fe por Sudamericana, acabamos de vivir una tanda de 22 penales. Cobraron todos los jugadores.
El partido lo definieron los cobros de los porteros. Beltrán, que había atajado 3, lo falló, y Asprilla lo metió.
Santa Fe elimina a River en el Monumental. Locura hermosa.
Me retiré de la sesión del Senado en la que se posesionó el Pdte. Abelardo.
No haré parte de una ceremonia que abiertamente amenaza la naturaleza laica del Estado colombiano que es un mandato constitucional.
El Estado debe ser NEUTRAL en términos religiosos y dar garantías a la ciudadanía ENTERA.
Empiezan incumpliendo su primera promesa: respetar la constitución.
El periodismo colombiano también comienza hoy una etapa para ratificar que el compromiso con la verdad y el escrutinio al poder debe ser el mismo frente a la izquierda, la derecha o cualquier expresión.
Será el único camino para recuperar la confianza perdida en parte de la audiencia.
No hay democracia sin periodismo libre, pero también íntegro.
Petro y la urgencia de la cordura
El poder cambia y al presidente Gustavo Petro, sí que lo cambió su paso por la Casa de Nariño. El Petro que llegó al poder hace cuatro años es muy distinto al que va a salir el 7 de agosto. El de hoy tiene más pelo, pero poco le queda de ese talante que le permitió leer el país y materializar la voluntad de cambio, acometiendo reformas sociales que por primera vez combatieron la inequidad. Lo mismo se puede decir de ese Petro digno y transparente, que fue capaz de decirle a la fiscalía que investigara a su hijo Nicolas y a su hermano Juan Fernando con todo el peso de la ley, cuando estallaron los primeros escándalos de corrupción que hasta hoy comprometen a varios miembros de su familia. De ese Petro estadista, disruptor, que incomodaba al establecimiento con su fuerza política y no con insultos, no queda ni la sombra.
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Muy claro dice el artículo 69 de la Constitución y la sentencia C - 007 de 2005:
Si ningún candidato llega al 50% de los votos, se deberán enfrentar en un partido de futbol tenis a 21 puntos.