@fededomin No, Federico. La derecha está igual o más activa con su discurso supremacista y culturalmente rancio. No es cuestión de derechas o izquierdas, son pelotudos ambidiestros
La campaña antiargentina no es algo generalizado. Proviene principalmente de grupos europeos wokistas, antisemitas e izquierdistas que detestan el despertar y el alineamiento con los valores más profundos de Occidente que está teniendo nuestro país.
Los argentinos, en especial las nuevas generaciones, somos queridos en el mundo, pero no por la izquierda contraria a Occidente.
Equilibrio macro virtuoso:
US$532mm
Inflación bajando: 1.9%
Tasas de interés bajando
Expectativas de depreciación bajando
Banco Central acumulando US$
Superávit externo
Superávit fiscal
TMAP
Se viene una gran década para la Argentina
"El individuo ha luchado siempre para no ser absorbido por la tribu. Si lo intentas, a menudo estarás solo, y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo"
Friedrich Nietzsche
Juan Bautista Alberdi impulsó la incorporación del principio de la defensa de la propiedad privada en la Constitución Argentina de 1853 como uno de los pilares del orden institucional para enfrentar al avance del socialismo. 👇
"Lo que más odia el rebaño, es aquel que piensa distinto. No es tanto la opinión en sí, como la osadía de querer pensar por sí mismo. Algo que ellos no saben hacer"
Arthur Schopenhauer
The Anglo-Scottish Enlightenment – the real antidote to Rousseau and Voltaire
The French Enlightenment and the Anglo-Scottish Enlightenment happened simultaneously, in the same century, reading the same books, arguing about the same questions. They reached completely opposite conclusions. One produced the Declaration of Independence and the American Constitution. The other produced the guillotine. This is the most important civilizational fork in modern history.
1. The French Enlightenment begins with the assumption that human beings can be improved by reason – that if you strip away the corrupting institutions of Church, tradition, and inherited authority, the natural goodness underneath will organize itself into a just society. This sounds like progress. It is a fantasy with a body count. Every attempt to implement it has required, at some point, a Committee of Public Safety to handle the people who turned out not to be naturally good enough.
2. The Anglo-Scottish Enlightenment begins with the opposite assumption: human beings are what they are, not what they could be if properly enlightened. Hume grounds morality in human nature as it actually operates – sympathy, habit, sentiment, the slow accumulation of social trust. Smith shows that self-interest, properly channeled, produces collective benefit without a planner. Neither man is building a utopia. Both are building with the actual material available.
3. Burke is the direct refutation, written in real time. He published Reflections on the Revolution in France in 1790 – before the Terror, predicting it precisely – because he understood that institutions are not obstacles to human flourishing, they are its precondition. They contain accumulated wisdom — the knowledge of the dead — that cannot be recovered once destroyed. Pull society apart to improve it and you don’t get the General Will. You get Robespierre.
4. The American founders read Burke, Hume, Smith, and Montesquieu – the Frenchman who looked at England and understood what France was missing. They built a system that takes human nature as given — self-interested, power-hungry, tribal — and constructs institutions to contain those tendencies rather than assume they disappear once the right people are in charge. Checks and balances are not a design flaw. They are what you build when you don’t believe in philosopher-kings.
5. 1776 versus 1789. Same Enlightenment, same century, same vocabulary of liberty and reason. One produces a constitutional republic that has survived two and a half centuries of stress, civil war, and upheaval. The other produces, in sequence: the Terror, Napoleon, 1848, the Commune, and eventually — via Marx, who was a Frenchman in spirit if not in birth — the entire catastrophe of the twentieth century. The difference was not intelligence or intention. It was the starting assumption about human nature. Get that wrong and everything that follows is wrong with it.
6. The guillotine is not the Revolution’s failure. It is its logical conclusion. If man is naturally good and the system is corrupt, then whoever seizes the system in the name of natural goodness is licensed to do anything. The General Will cannot be wrong. Those who resist it are not opponents – they are enemies of nature itself.
7. The real antidote to Rousseau and Voltaire was never a better French philosopher. It was a different civilizational tradition – one that builds with human beings as they are; that treats inherited institutions as repositories of wisdom rather than obstacles to progress; that distributes power rather than concentrating it in whoever currently claims to know the General Will. That tradition was built in Edinburgh, London, and Philadelphia. It is currently under sustained assault — from exactly the same ideas, in exactly the same form, with exactly the same confidence — that Burke watched demolish France in 1789. He was right then. He is right now.
@miguelhzv Territorio pequeño y muy poca población, casi un barrio cerrado. Ahí si es posible, desde el punto de vista práctico, la ausencia de estado. En países tradicionales con territorios más extensos y mayor población, el Estado es inevitable, pequeño barato de mantener y eficiente.
En 1441 un error cartográfico dejó una aldea italiana fuera del mapa de dos Estados.
Sus habitantes vivieron 385 años sin gobierno, sin impuestos y sin ejército.
Pero nadie había planificado esto.
Cuando el Papa Eugenio IV decidió venderle la ciudad de Sansepolcro a la República de Florencia, las dos partes acordaron usar un arroyo llamado Rio como frontera.
Pero había dos arroyos con ese nombre, separados por unos 500 metros.
Florencia trazó la frontera en el arroyo del norte.
Los que representaban al Papa la trazaron en el del sur.
En el medio quedó una tierra de 330 hectáreas con una aldea de 350 personas que se llamaba Cospaia.
Cuando los de Cospaia se dieron cuenta de que ninguno de los dos Estados los reclamaba, hicieron algo que cualquier persona racional haría.
Ellos se declararon independientes.
Ni Florencia ni el Papado quisieron reabrir las negociaciones por un pedazo de tierra que consideraban que era insignificante.
En 1448 ambos reconocieron formalmente a la pequeña república.
Cospaia funcionó sin gobierno centralizado, sin legislatura, sin jueces, sin cárceles, sin policía y sin ejército durante casi cuatro siglos.
Los asuntos comunes se resolvían en asambleas informales de jefes de familia y algunos ancianos.
Las disputas se manejaban por consenso, por reputación, por presión social.
Su única ley quedó grabada en la entrada de la iglesia de la Annunziata y decía Perpetua et firma libertas.
Libertad perpetua y firme, eso era todo.
Mientras tanto, la economía funcionaba sin impuestos, sin aranceles, sin monopolios estatales.
Los comerciantes de ambos lados de la frontera iban a Cospaia a comprar sal y otros bienes sin pagar derechos aduaneros.
La población creció de 350 a unas casi 800 personas.
Gente que se mudaba ahí sabiendo exactamente lo que iba a encontrar, sin impuestos, sin servicio militar obligatorio, sin inquisidores.
En 1574 llegó el tabaco.
El obispo de Sansepolcro recibió semillas desde Francia y las plantó en su jardín.
De ahí a Cospaia hay cuatro kilómetros.
En pocos años la pequeña república se convirtió en uno de los primeros centros de cultivo de tabaco en toda Italia.
Cuando el Papa Urbano VIII excomulgó a los fumadores en 1642 y prohibió el tabaco en los Estados Pontificios, Cospaia quedó como el único lugar en la península donde se podía producir y vender libremente.
El negocio claramentre explotó.
Cospaia prosperó vendiendo tabaco de alta calidad a una fracción del precio del producto oficial de los Estados vecinos.
Todo esto sin un solo burócrata, sin un solo regulador, sin una sola agencia estatal supervisando la producción.
Duró 385 años.
Más tiempo del que Europa lleva sabiendo que América existe.
Cospaia cayó en 1826 cuando el Papa León XII y el Gran Duque de Toscana decidieron que la anomalía ya no era tolerable.
Después de las guerras napoleónicas y el Congreso de Viena, el nuevo orden europeo no tenía paciencia para enclaves que complicaban el control territorial y fiscal.
El Papa bloqueó los suministros.
Los catorce jefes de familia que quedaban firmaron un acta de sumisión el 26 de junio de 1826.
Como compensación, cada habitante recibió una moneda de plata papal y el permiso de seguir cultivando tabaco.
Una moneda de plata por 385 años de libertad.
Muchos señalaron que si Cospaia hubiera resistido 35 años más, hasta la unificación italiana de 1861, probablemente seguiría existiendo hoy como San Marino.
Lo que Cospaia demuestra es algo que la teoría del Estado necesita explicar y nunca puede.
El orden social surgió espontáneamente de la comunidad, sin necesidad de coacción institucionalizada.
La prosperidad llegó precisamente porque nadie confiscaba los recursos de los productores.
La convivencia se sostuvo por mecanismos voluntarios, reputación y consenso, durante casi cuatro siglos.
Y terminó solamente cuando dos Estados decidieron aplastarla desde afuera.
Historia Argentina en un tuit:
Tres periodos desde la Revolución a Milei.
Periodo I: El apogeo
1. 1810 Revolución
2. 1816 Independencia
3. 1853 Constitución liberal, inspirada en la de EEUU. (Autor intelectual: Juan Bautista Alberdi, en su obra "Bases..." publicada en 1852).
4. Argentina logra estar 70 años en el top ten mundial de PBI per capita. Millones de inmigrantes encuentran Pan, paz y Trabajo en Argentina.
Periodo II: La Decadencia
5. 1943 Llega Perón. Copia el fascismo italiano y su economía: mucho gasto público para comprar voluntades y economía cerrada para repartirse los negocios entre los amigos. Explotan los controles de precios, los cambiarios, los controles a las importaciones. Se pierden todas las reservas y argentina vive con inflación crónica.
6. Siguen 75 años de colapso económico.
7. Degradación y colapso total de Argentina con el Kirchnerismo. El mayor periodo de recesión económica tras el salto del Peronismo desde el fascismo al "socialismo del siglo XXI": se suman expropiaciones varias y la destrucción total de la moneda con tres dígitos de inflación.
8. Pobreza llega al 50% de la población y al 70% de los jóvenes. País de queda sin reservas ni ahorros.
Periodo III: El renacimiento
9. Llega Milei y propone volver a las Bases. A las ideas de Alberdi que hicieron grande al país.
10. Argentina recupera el equilibrio fiscal, frena la emisión monetaria y la inflación. Se eliminan los controles de precios, cambiarios y del comercio exterior. Se bajan impuestos y ciudadanos recuperan las libertades económicas perdidas con el Peronismo. Se paga la deuda pública que dejó el Kircherismo. Se respeta nuevamente en el país la propiedad privada. Argentina rompe relaciones con las dictaduras de la región, principales aliados del Peronismo.
Argentina vuelve a sus orígenes: capitalismo, occidente, democracia y libertad.
Usted está aquí: renaciendo desde las cenizas que dejó el peronismo
El kirchnerismo fue uno de los períodos más nefastos en términos económicos, sociales y morales de la historia argentina, solo superado por el primer gobierno del fascista Perón.
Argentina no tuvo un sistema legal de segregación racial como en EEUU, ni apartheid como Sudáfrica. Tampoco fue ni es un imperio colonial explotando poblaciones africanas como Francia, Reino Unido, Bélgica o Portugal. Por eso podemos llamar negro cariñosamente a cualquiera, no nos persigue la culpa ni nos lleva a alguna etapa oscura de nuestra historia.
Así que no nos vengan a tratar como si hubiéramos tenido plantaciones algodoneras, baños para negros, matrimonios interraciales prohibidos o colonias africanas administradas desde Bs As.
Circulen chiques.
“Permítanme ofrecerles mi definición de justicia social: yo me quedo con lo que gano y usted se queda con lo que gana. ¿No está de acuerdo? Entonces dígame cuánto de lo que yo gano le pertenece a usted... y por qué.”
- Walter E. Williams -
CORTE SUPREMA
El liberalismo es hoy la primera minoría política de la Argentina. Sin embargo, no tenemos un solo juez claramente liberal en la Corte Suprema, ni lo hemos tenido —hasta donde recuerdo— desde hace décadas. El más cercano es Carlos Rozencratz, que es sin dudas excelente juez, pero es más cercano al radicalismo republicano, es decir, a las ideas de Alfonsín y luego Macri.
Por eso es indispensable votar senadores liberales en las próximas elecciones.
La Corte define cuestiones centrales: propiedad privada, contratos, impuestos, libertad económica, derechos individuales, límites al poder del Estado y seguridad jurídica.
No alcanza con ganar el Ejecutivo si después las reformas quedan bloqueadas, deformadas o anuladas por una Justicia formada casi exclusivamente en tradiciones estatistas, corporativas o intervencionistas.
El único candidato liberal nombrado por Milei era excelente: sólido, preparado y con una visión jurídica compatible con la filosofía constitucional de Alberdi.
El Senado lo expulsó sin una razón jurídicamente convincente. En su segundo mandato @jmilei tendrá que nombrar a los dos jueces, ambos debieran ser liberales. Como mínimo, uno debiera ser García Mansilla, y el otro surgiría de la negociación, pero jamás puede ser anti liberal.
Sin senadores liberales no habrá jueces liberales. Y sin jueces liberales, la libertad siempre dependerá de mayorías circunstanciales.
Je suis baptisé, communié.
Je n’ai jamais été très pratiquant.
Je ne vais pas faire semblant d’avoir passé ma vie à l’église ou d’être un modèle religieux.
Mais force est de constater une chose : sur les sujets de valeurs, le christianisme est probablement le socle le plus parfait que l’Occident ait jamais produit.
Pas seulement comme religion.
Comme architecture morale.
Comme système de valeurs capable de faire tenir une civilisation libre, prospère et humaine.
Et plus j’observe le monde, plus je pense que beaucoup de gens n’ont toujours pas compris à quel point les valeurs profondes du christianisme sont alignées avec les valeurs profondes du capitalisme.
Pas le capitalisme caricatural du “tout pour l’argent”.
Le vrai capitalisme : responsabilité individuelle, liberté, dignité de la personne, création de valeur, mérite, travail, prise de risque, transmission.
Le christianisme commence par une idée absolument révolutionnaire : chaque individu a une valeur infinie.
Pas “le groupe”.
Pas “la classe”.
Pas “la masse”.
Pas “le collectif abstrait”.
L’individu.
Chaque âme compte.
Chaque personne est responsable de ses actes.
Chaque être humain peut tomber, se relever, créer, réparer, choisir le bien, porter sa croix, transformer sa condition.
C’est exactement l’inverse de l’anthropologie communiste.
Le communisme regarde l’humain comme un fragment interchangeable d’un groupe : une classe sociale, une catégorie, une masse à administrer.
Le christianisme regarde l’humain comme une personne unique, dotée d’une conscience, d’une responsabilité et d’une vocation.
Et c’est là que le lien avec le capitalisme devient évident.
Le capitalisme repose sur l’idée que l’individu peut créer quelque chose qui dépasse sa condition initiale.
Un artisan.
Un entrepreneur.
Un inventeur.
Un ingénieur.
Un commerçant.
Un bâtisseur.
Quelqu’un qui prend un risque, travaille, sert les autres, crée de la valeur, et reçoit en retour la conséquence de ce qu’il a construit.
C’est profondément humain.
La nature humaine n’est pas faite pour être aplatie dans une égalité artificielle.
Les individus ne naissent pas avec les mêmes talents, la même énergie, la même vision, la même discipline, le même courage, la même capacité à porter du chaos.
Certaines personnes sont exceptionnelles.
Et une civilisation saine ne doit pas les rabaisser.
Elle doit les canaliser, les responsabiliser, les élever, et leur permettre de bâtir.
C’est comme ça qu’on obtient des cathédrales, des entreprises, des technologies, des œuvres, des découvertes, des villes, des industries, des empires productifs.
Le christianisme ne dit pas : “sois médiocre pour ne pas déranger le groupe”.
Il dit : “tu as reçu des talents, fais-en quelque chose”.
La parabole des talents est probablement l’un des textes les plus anti-communistes jamais écrits.
Celui qui enterre son talent par peur, par passivité ou par lâcheté est condamné.
Celui qui le fait fructifier est récompensé.
C’est exactement la logique entrepreneuriale.
Recevoir.
Travailler.
Multiplier.
Transmettre.
Le communisme, lui, déteste cette idée parce qu’il déteste l’exception.
Il préfère punir celui qui produit plutôt que responsabiliser celui qui ne produit pas.
Il préfère organiser l’envie plutôt que célébrer l’excellence.
Il préfère parler d’égalité tout en créant une caste bureaucratique qui décide pour tout le monde.
Et c’est là que le christianisme et le capitalisme se rejoignent sur un point fondamental : la liberté n’existe pas sans responsabilité.
Tu es libre.
Mais tu es responsable.
Tu peux réussir.
Mais tu dois servir.
Tu peux posséder.
Mais tu dois transmettre.
Tu peux devenir puissant.
Mais tu seras jugé sur l’usage de ta puissance.
Le capitalisme sans morale devient du cynisme.
Mais le christianisme sans liberté devient du socialisme déguisé.
La beauté de l’Occident venait précisément de cette tension féconde :
Une économie libre.
Une responsabilité individuelle.
Une morale chrétienne.
Une dignité humaine.
Une admiration pour ceux qui bâtissent.
Une méfiance envers les tyrannies collectives.
C’est ce socle qui a produit la civilisation occidentale.
Pas le ressentiment.
Pas l’égalitarisme forcé.
Pas la haine des riches.
Pas la négation du mérite.
Pas la bureaucratie.
Pas le culte de la victime.
Le christianisme a élevé l’individu.
Le capitalisme lui a donné un terrain pour créer.
Et l’Occident a explosé en science, en art, en industrie, en technologie, en prospérité.
Le communisme, lui, a essayé de remplacer Dieu par l’État, la responsabilité par l’excuse, l’individu par le groupe, le mérite par la redistribution forcée, et la charité par l’administration.
Résultat : partout où il passe, il détruit l’âme, l’économie, la famille, la liberté et la vérité.
Je ne suis pas en train de dire que tout chrétien est capitaliste, ni que tout capitaliste est chrétien.
Je dis quelque chose de plus profond :
Une civilisation libre a besoin d’un socle moral.
Et l’Occident avait trouvé ce socle dans le christianisme.
Quand on retire Dieu, la responsabilité, la famille, le mérite, la transcendance et la dignité de l’individu, il ne reste pas une société plus libre.
Il reste un vide.
Et ce vide est toujours rempli par l’État, l’idéologie, la bureaucratie, le ressentiment et le contrôle.
Le vrai sujet est là.
Une civilisation qui nie l’individu finit toujours par nier l’humain.
Une civilisation qui célèbre l’individu exceptionnel, tout en lui rappelant sa responsabilité morale, peut bâtir des miracles.
C’est pour ça que le christianisme et le capitalisme ne sont pas ennemis.
Ils sont deux piliers du même monde :
La dignité de l’individu.
Et sa capacité à créer.
@AReivindicar Las 3 familias más corruptas de Argentina (en orden de magnitud del choreo):
1) Kirchner
2) Menem
3) Perón.
Factor común de los 3, son el fundador y los párvulos de esa asociación ilícita fascista llamada Justicialismo/Peronismo.
El gobierno arrancó su mandato con la herencia de un déficit primario de más de US$15.000 millones y ha logrado alcanzar y mantener un superávit promedio de US$10.000 millones.
Dada la historia argentina es un logro extraordinario
El problema es que, como los socialistas solo saben vivir del Estado, después de la caída del Muro se enmascararon dentro de toda la estructura gubernamental tecnocrática occidental, desde centros de estudio hasta cargos en los gobiernos.
La tecnocracia, que fue efectiva en la posguerra para frenar al comunismo, tras la caída del Muro, al no tener un enemigo contra el cual luchar, perdió el rumbo y comenzó a dedicarse a sus propios intereses. Se terminó distanciando tanto del ciudadano trabajador que su refugio fue la dictadura de las minorías, fáciles de capturar políticamente, expandiendo la dictadura de la cultura woke, contraria a todo lo que hizo grande a Occidente.
Esto llevó a la pérdida de credibilidad de gran parte del liderazgo occidental y al reclamo de figuras fuertes, no tecnocráticas, outsiders. Lo interesante es que, en el mundo, la respuesta ha sido un crecimiento del conservadurismo con mayor o menor dosis de liberalismo. En Argentina, en cambio, fue un fenómeno auténticamente liberal, con una alta dosis de realismo estratégico.