Cuidado con las resurrecciones, no ha todos les sale bien, no todos saben volver a vivir.
Déjenle al muerto una rosita y que los gusanos se lo traguen, esperando que no se indigesten.
Tengo un mantra para antes de entrar así: Que el ser humano que se siente al lado, haya leído la urbanidad de Carreño y la practique. Que trague con la jeta cerrada. Amén.
Aprendan a ser exclusivos en la vida, no por arrogancia, sino por sabiduría. No se dispersen en todos los rincones ni permitan que cualquiera que cruce su camino tenga acceso a tu espacio interior. Su tiempo, su energía, su esencia, son tesoros que merecen ser guardados con esmero. Ser selectivo no es cerrarse al mundo, sino cuidar de su propio jardín, regándolo solo con lo que realmente nutre y florece. No todos tienen las mismas intenciones que tú, ni todos caminan con la misma luz.