Qué decepción cuando comprás algo dulce o de panadería y cuando lo probás se nota que no está hecho en el día los gordos nos damos cuenta por favor nos cagás la tarde
“No he vuelto para que ella me cuide. He vuelto porque desde que murió mi padre llevaba casi un año cenando sola”.
Se hizo bastante silencio.
Mi amigo tenía su piso.
Su trabajo.
Y una vida perfectamente montada.
Pero empezó a notar que su madre inventaba cualquier excusa para que fuera a verla.
Que si había que cambiar una bombilla.
Que si el móvil hacía algo raro.
Que si había preparado demasiada comida.
Hasta que entendió que casi nunca necesitaba arreglar nada.
Necesitaba compañía.
Así que alquiló su piso y volvió temporalmente a la habitación en la que había dormido de adolescente.
El de la mesa le dijo:
“Bueno, pero también tendrás que hacer tu vida”.
Y él respondió:
“Claro. Precisamente por eso. Ella también tiene una, y ahora se le ha quedado demasiado vacía”.
Aquella frase me tocó.
Porque nos pasamos media vida celebrando que conseguimos independizarnos de nuestros padres.
Y quizá llega una edad en la que la pregunta deja de ser cuánto los necesitamos nosotros.
Y empieza a ser cuánto nos necesitan ellos.
Desde fuera puedes ver a un hombre de 42 años que ha vuelto a vivir con su madre.
Desde dentro quizá solo hay un hijo intentando conseguir que una mujer que ha compartido la mesa con alguien durante 45 años no tenga que acostumbrarse tan rápido a cenar sola.
Confío en que si me hackean el WhatsApp para pedir dinero mis amigos sospecharían de inmediato porque conocen mi incapacidad patológica para pedir cualquier tipo de ayuda 💅💅💅
crecí en una familia donde se peleaban y luego se ignoraban todo el tiempo hasta que todo vuelva a la normalidad y hacían como si nada hubiese pasado, asi que perdón por a veces no saber como expresar lo que siento
No quiero a un tipo que saque lo peor de mí. No quiero sobrepensar, no quiero preguntarme qué hay en tu teléfono ni qué haces a mis espaldas. Quiero un hombre que me dé paz mental. El estrés es tan poco saludable.
Soy tan transparente que se me nota todo, cuando me quiero ir de un lugar, cuando alguien me cae mal, cuando estoy triste, juro que es algo que no lo puedo evitar.
Hoy analizando mi situación actual, me di cuenta que el real y gran problema soy yo, porque cuando quiero a alguien con todas mis ganas, me vuelvo muy disponible, muy accesible, muy vulnerable, muy fácil, no sé racionar mi forma de querer.