Una cosa que echo de menos de mi infancia es cuando alquilaba un vídeojuego o una peli solo por la portada sin ningún tipo de información.
Me solía llevar decepciones pero ese suspense era la sal de la vida.
Esta noche no traigo ningún chiste.
Esta noche la nostalgia se ríe de mí
¿Os acordáis de los que decían que el peligro solo estaba en el mar? Pues mirad la última hora en Huelva. Descarga fallida de hachís y los narcos reciben a la Guardia Civil pegando tiros. A balazos limpios.
Esto ya no es tráfico de drogas, es terrorismo de baja intensidad.
Ya no se esconden. Les da exactamente igual el uniforme, la ley o las consecuencias. Si tienen que abrir fuego contra los compañeros para salvar su mercancía, aprietan el disparador sin pestañear.
¿Y sabéis qué es lo peor? Que la respuesta del Estado sigue siendo la misma: NADA.
Cada día la violencia escala un peldaño más. Primero fueron las embestidas en el agua, luego los atropellos en los controles de carretera, y ahora ya pasamos directamente al tiroteo cruzado a plena luz del día. Están perdiendo el miedo porque saben que el sistema está cojo.
A ver si al Ministro del Interior le entra en la cabeza: cuando te disparan con armas de guerra o pistolas automáticas mientras haces tu trabajo, tu profesión es de RIESGO.
No se puede bloquear esa ley 71 veces mientras tus agentes esquivan balas en los caminos de Huelva. Es una indecencia .
Mandar a las USECIC o a las patrullas de seguridad ciudadana a meterse en bocas de lobo sin el blindaje jurídico ni los medios necesarios es usarlos como carne de cañón. El principio de autoridad en el sur de España está herido de muerte por culpa de los despachos.
Todo mi apoyo a los compañeros que hoy han tenido que jugarse la piel en Huelva. Menos discursos de "todo está controlado" y más chalecos, más armas largas y el reconocimiento histórico que se merecen .
Pero … ¿quién coño va a parar esto?
Esta mañana se ha celebrado la tradicional Misa de la Guardia Civil en el Santuario del Rocío. Uno de los momentos especiales que marcan el tiempo de despedida de #ElRocío26.
Una celebración en la que este año han estado muy presentes Germán y Jerónimo, agentes fallecidos en acto de servicio, pocos días antes de la Romería, adscritos al Servicio Marítimo de Huelva.
Gracias por vuestro compromiso, servicio, entrega y protección durante estos días, como parte fundamental del Plan Romero.
Que la Virgen del Rocío os proteja siempre y os aliente en vuestros servicios a España y a los españoles.
Siempre hemos sabido que los que estaban en contra de la Guardia Civil eran los vagos, los maleantes y los delincuentes en general
Ahora se han incorporado muchos cargos políticos, pero nada ha cambiado: siguen siendo los vagos, los maleantes y los delincuentes en general.
71 veces. No es un número al azar. Es la cantidad de veces que este Gobierno ha pulsado el botón de "BLOQUEAR" a la dignidad de quienes protegen. 71 veces han dicho NO a reconocer que la Guardia Civil es una profesión de riesgo.
¿Qué más tiene que pasar? Mirad de nuevo la imagen. Mirad esa mole negra pasando por encima de la patrullera. Si eso no es riesgo, ¿qué lo es? ¿Acaso las balas de los narcos son de fogueo? ¿Acaso el agua del Estrecho no ahoga? ¿Acaso los golpes a 60 nudos no rompen huesos?
La política del desprecio
Es una vergüenza nacional que un policía local o un bombero tengan reconocida esta condición ( con todo el respeto que merecen) y un Guardia Civil, que se enfrenta al crimen organizado, al terrorismo y a las narcolanchas con medios del siglo pasado, sea tratado como un administrativo de oficina por el ministerio del interior.
Bloquear esta iniciativa 71 veces no es un trámite parlamentario, es una declaración de intenciones. Es decirle a cada agente en Barbate, en Algeciras o en cualquier rincón de España: ( Tu vida nos importa menos que el presupuesto para propaganda) .
Cobardía en los despachos, heroismo en el mar. Mientras los políticos se llenan la boca con la palabra "seguridad" en sus mítines, mandan a nuestros compañeros a una guerra desigual.
Ellos: Narcolanchas de 4 motores y radar térmico.
Nosotros: Cascos que se rompen y leyes que les atan las manos.
Ellos: Millones para comprar voluntades.
Nosotros: 71 portazos en la cara de las familias que esperan en casa.
Negar la profesión de riesgo no es solo una cuestión de jubilación o de sueldo,es una cuestión de JUSTICIA. Es reconocer que cuando un Guardia Civil sale a patrullar, sabe que puede no volver. Y el Estado, en lugar de blindarlos, los deja a la intemperie por puro interés político.
Basta de minutos de silencio.
Señores del Gobierno, dejen de enviar coronas de flores y empiecen a firmar decretos que protejan a los suyos. Cada vez que bloquean esa ley, se convierten en cómplices morales de la precariedad. No queremos sus condolencias cuando la tragedia ocurre, queremos que nos den las herramientas y el reconocimiento para evitar que ocurra.
🇪🇸💚
A ver, hoy no es día de reclamar nada
Es de arropar a las familias
Exigir que se atienda de la mejor forma a los heridos
Y de estar orgullosos de nuestros compañeros Guardia Civiles que lo han dado todo
Mañana es día de gritar y pedir a los políticos
Que muchos mañana no estais
Vamos a mejorar un poquito la información de titular
Título:
Inmigrante ilegal magrebí asesina a puñaladas a una adolescente en plena calle al grito de "Alá es grande".
Subtítulo:
Al saberse que el asesinato no podía atribuirse a "violencia de género" sino al terrorismo islámico, los medios pasaron a ignorarlo.
Cena de antiguas compañeras de clase. 35 años.
Currículums brillantes, buenos sueldos, Instagram lleno de “mujeres empoderadas”.
Entre risas, Elena deja la copa, se toca la barriga y dice:
—He decidido dejar mi trabajo unos años para criar al bebé. Juan y yo lo hemos decidido así.
Un segundo de silencio.
Sonrisas tensas.
Hasta que habla Clara.
Bio morada, hilos sobre patriarcado, postureo 24/7.
Deja la copa de golpe:
—Es un error gravísimo, Elena. Renuncias a tu independencia para ser la chacha de tu marido. Es un retroceso.
La mesa se congela.
Elena se encoge. Mira al mantel. Se le cae la sonrisa.
Ahí entro yo:
—Pensaba que el feminismo iba de que las mujeres pudieran elegir su vida, no de que todas hicieran la misma.
Clara gira la cabeza, molesta:
—Esa es una falsa libertad. Estás perpetuando roles de género.
Ya sin sonreír:
—No, Clara. Lo que perpetúas es tu ego. No quieres mujeres libres, quieres discípulas.
Si una amiga no encaja en tu guion, la tratas de ignorante y la humillas delante de todas.
Se pone tensa:
—Estás alienada. No entiendes nada de estructuras de poder.
Traducción: “No repetís mi eslogan, así que estáis equivocadas”.
El resto de la cena, Clara la pasa deslizando el dedo por el móvil, tecleando con rabia.
Seguro que redactando un hilo sobre “lo duro que es ser feminista rodeada de mujeres machistas”.
Al salir, Elena me agarra del brazo.
Ojos brillantes, voz bajita:
—Gracias por defenderme. Pensé que estaba loca por querer criar a mi hijo.
No está loca.
Está rodeada de un activismo que ama más el relato que a las personas.
Reflexión:
Hay un feminismo que presume de “liberar a la mujer”…
siempre que elija carrera, éxito y oficina.
Si elige maternidad, hogar o cuidado, de repente es sumisa, retrógrada o “lavada de cerebro”.
La libertad no es aplaudir solo a la CEO.
Es no tratar de traidora a la que decide criar a sus hijos.
Cuando tu “feminismo” te hace atacar justo a las mujeres que dices defender,
ya no es un movimiento de liberación.
Es otra religión más,
con dogmas nuevos y la misma intolerancia de siempre.
"En 1964, en las entrañas de la mina 'La Dificultad', el aire se acabó y el silencio se volvió mortal. Pero un pequeño perro callejero demostró que para encontrar la salida no se necesitan ojos, sino memoria."
Don Melquiades era un minero de la vieja escuela, de los que llevaban la cara tiznada y el pulmón cansado. Su único compañero de turno era "Minero", un perro mestizo, chaparrito y de pelo tieso, que se había colado a la mina un día de frío y nunca más se fue. Los otros trabajadores se burlaban: "¿Para qué quieres a ese perro aquí abajo, Melquiades? Solo estorba en los rieles".
Pero en la mina, la vida pende de un hilo de aire.
Una tarde, mientras trabajaban en un nivel muy profundo, un derrumbe seco bloqueó la galería principal. Seis hombres, incluido Don Melquiades, quedaron atrapados. Las linternas de sus cascos empezaban a parpadear y el gas grisú, ese enemigo invisible y tóxico, empezaba a acumularse. Los mineros, presas del pánico, empezaron a caminar en círculos, desorientados por la falta de oxígeno.
—¡Es por allá! —gritaba uno, señalando un túnel ciego. —No, es por el otro lado —decía otro, desesperado.
En medio de la confusión y el mareo del gas, Don Melquiades sintió un tirón en su bota. Era Minero. El perro no estaba asustado; estaba alerta. Empezó a ladrar de una forma muy específica, un ladrido corto y seco que retumbaba en las paredes de piedra.
—¡Sigan al perro! —gritó Melquiades con las últimas fuerzas que le quedaban—. Él conoce los ductos de ventilación.
Minero no corrió. Caminó despacio, dándose la vuelta cada pocos metros para asegurarse de que los hombres, que ya se arrastraban por la falta de aire, lo seguían. El perro los guió por una chimenea de ventilación estrecha y olvidada, un camino que ningún humano hubiera recordado en medio de la oscuridad.
Tras lo que parecieron horas, el aire fresco golpeó sus rostros. Minero los había sacado a un respiradero en la superficie, lejos de la entrada principal.
Cuando los seis mineros salieron a la luz del día, cubiertos de polvo y tosiendo, lo primero que hicieron fue arrodillarse. Pero no para rezar, sino para abrazar al perro. Minero, con la cola moviéndose apenas, simplemente se sacudió el polvo y buscó la sombra de un árbol.
A partir de ese día, en 'La Dificultad' cambió la ley. Los directivos de la mina no solo permitieron que Minero se quedara, sino que instalaron un plato de acero con su nombre en el comedor de los trabajadores.
Don Melquiades vivió para contar esta historia a sus nietos, siempre diciendo lo mismo: "En la mina aprendí que el hombre es muy listo para sacar oro, pero muy tonto para encontrar el camino. Para eso, Dios nos dio a los perros, que no buscan riquezas, solo buscan que su amigo regrese a casa".