La mezquindad supera la gravedad del siniestro. Negar la posibilidad de la emergencia económica ante una indiscutible catástrofe, es insostenible. Puede que haya objeciones políticas al nuevo gobierno. Pero privarlo de competencias constitucionales ideadas para estas situaciones, es un acto de egoísmo. Decir que Milei insultó a la izquierda y la tierra tembló, es equivalente a la actitud prehistórica de Isabel Zuleta. Petro acude a su monotema de Ituango. Y De la Espriella va al Chocó a meterle política al dolor. Que cese la manipulación interesada y prime la solidaridad.