Recuerden:
Política exterior sin ideología es cuando nos sometemos sin rechistar al dominio estadounidense.
Política exterior sin ideología es cuando reconocemos la ilegítima soberanía israelí sobre los altos del golán, a un alto costo diplomático y de prestigio internacional.
Política exterior sin ideología es cuando la diseña un conspiranoico antichino.
¡Menos mal ya salió la ideología de la cancillería y regresó el pragmatismo puro!
En una semana, Abelardo nos sacó de la Ruta de la seda; reconoció la soberanía de Marruecos sobre el Sahara Occidental; de Israel sobre los Montes de Golán y ahora permitirá “acciones militares” con Estados Unidos.
No es política soberana, es hacerle caso a Trump y a Israel.
Dizque criterio técnico háganme el favor, esta gente que ni quiso hacer empalme y llega a improvisar solo quiere ayuda de países afines afines ideológicamente? Nos tocó la emergencia con un combo de arrogantes. Lo mínimo es no celebrarles la pataleta. El costo son vidas.
Tercera necedad que costará vidas. 1. No hicieron empalme ni nombraron sus equipos a tiempo, 2. Les tocó trasladarse de Barranquilla a Bogotá porque acá estan las instancias de coordinación de emergencias y 3. Aterrizan en Casa de Nariño y se van a estorbar al Palacio de San Carlos y a agenda privada!
¿Qué parte de las salas de crisis, equipos de tecnología y comunicación nacional, oficinas equipadas, para que dirigan publica y personalmente la emergencia del terremoto están en la Casa de Nariño y la UNGRD, y no en la Cancillería no han entendido?
No es hora de shows ni de símbolos, sino de eficacia en la coordinación y atención de la emergencia!
#ATENCIÓN Todo parece indicar que anoche el presidente @ABDELAESPRIELLA creía que los bombardeos que la fuerza pública estaba haciendo en la vereda Sinaí del municipio de San Calixto le iban a permitir dar de baja a un comandante del Frente de Guerra Nororiental del ELN. Por eso, sobre la medianoche anunció que hoy le daría buenas noticias al país. Sin embargo, las cosas no salieron como lo esperaba y los bombardeos no solo no lograron su cometido, sino que terminaron hiriendo a varios campesinos y destruyendo varias viviendas de la zona.
Los ofrecimientos de ayuda de otros países para atender la emergencia provocada por el devastador terremoto en Colombia se atascan justo cuando cada minuto cuenta. En medio de la confusión, el Gobierno de Abelardo de la Espriella ha optado por desatender esas ofertas o rechazar de plano el apoyo de personal en las tareas de rescate https://t.co/uqc3hMcTPl
🖋️ @Santorrado
¿Tres hora después de ocurrido el terremoto, en medio de semejante tragedia nacional y esta es la prioridad de la Cancillería del nuevo gobierno???
Qué desconexión tan infinita! Primero Colombia! Nuestra gente, la atención a las víctimas. Un mínimo de sentido lógico y humanidad!
Amis, pueden registrar sus mascotas con los bomberos y en caso de una emergencia grave que no les permita entrar a sus casas los rescatistas tienen información para rescatarlos. No siempre vamos a estar en casa para evacuarlos.
https://t.co/ELqGJog07A
Creo que invocar la protección de un Dios sí es un acto que viola el laicismo. Esto es fácil de entender si cambiamos al Dios que se invoca.
Imagina el escándalo que se produciría si un presidente invocará a Alá. Los cristianos dirían, con razón, que dicho presidente está invocando un dios que ellos consideran falso y que los está obligando a reconocer su superioridad política como protector de la nación.
Y es que Dios no es cualquier cosa. ¿Qué pasa si uno invoca para todo un país un Dios que otros encuentran repulsivo, diabólico y falso?
El laicismo resuelve este problema: que cualquiera invoque en privado al Dios que quiera, pero en público, para no ofender a nadie, ni privilegiar ninguna religión, ni para sacralizar ningún poder político, se abstiene uno de nombrar a dioses.
Entre otras, eso le hizo falta a la constitución del 91 en su equivocada invocación de Dios.
No fueron desplazados de sus tierras, no enviaron a sus hijos a la guerra, no les expropiaron sus bienes. Viajaron, comieron y bebieron. Para ellos la «horrible noche» fue que el pobre tuviera un poco más de pan en la mesa.