No quería creer que en Venezuela existiera una red de trata de niños organizada desde los propios Tribunales de Protección. No sé por qué pensé que eran exageraciones…
Pero empezaron a destituir jueces por corrupción y venta de niños. No hay ninguno preso, por cierto. Solo destituidos.
Esto es más grave de lo que imaginaba.
Lo más loco de ser adulto es que puedes pasar por la noche más traumática de toda tu vida y, aun así, al día siguiente tienes que levantarte e ir a trabajar como si nada hubiera pasado.