¿Qué portada de Terelu eres hoy?
1. “Me siento vieja, fea y gorda”.
2. “He tenido sexo en un avión”.
3. “Me torturo mucho y eso me impide disfrutar de la vida”
4. “Tengo pesadillas y me despierto gritando”.
Nostalgia de lo analógico
"Si no lo puedo tocar, no lo puedo recordar" Esto se lo escucho a mi mujer que es mucho más lista que yo.
En una sola frase ha condensado algo que llevo observando en los últimos años: nos aferramos a los objetos porque no queremos que desaparezcan.
Nuestra vida está siendo subida a la nube. Las canciones subversivas que escuché en mi adolescencia ahora pertenece a una plataforma ultracapitalista. Los álbumes de fotos de nuestras vacaciones en la Manga del Mar Menor, se han reconvertido en una Story de Instagram.
Todo, menos los libros.
Leo atónito que solo un 10% de los libros se leen en formato digital. Y más atónito me quedo cuando me entero de que de ese 10%, el 60% de los libros descargados son gratuitos. Es decir, apenas un 4% de los libros se compran en digital.
Investigo la razón y llegó hasta un estudio que concluye que recordamos peor y prestamos menos atención a los libros en pantalla.
Recuerdo, entonces, esa novela de detectives que me leí un verano en un ebook y de la cual me costaba seguir la trama, porque no recordaba ni las pistas, ni los nombres, ni prácticamente el asesinato.
Al parecer, el problema reside en que la memoria también es táctil. Al tocarlo, activamos también el cerebro. Qué bonito esto: no solo leemos con la mirada, también con los dedos.
Quizás, por eso coleccionamos vinilos, aunque naciéramos después de la muerte del tocadiscos, en la época entre las cintas y los cds. O nos hacemos fotos de fotomatón cuando salimos de fiesta, porque sabemos que ese momento no se puede editar.
Como tengo miedo pertenecer a la última generación que compraba objetos culturales por gusto, atiborro a mis hijos a cuentos, les compró comics que no sé dónde guardar, me paso el día en mercadillos buscando cds infantiles.
Y sobre todo, les toco, les toco mucho. Les acarició para que, cuando ya no esté, recuerden quién fue su padre.
Soy Jorge Corrales y me ha dado por escribir columnas en Twitter, cosa que nadie me ha pedido.
Expurgando uvas
Cuenta mi abuelo que cuando tenía unos 15 años (allá por los años 40), hubo gran producción de uvas en la zona
Mientras él (carpintero) se dedicaba a hacer las cajas, a las mujeres les hacían cantar mientras limpiaban los racimos para que no se las comieran
Esta iba a ser la historia de un pueblo de Teruel que se vacía y se muere, pero terminó siendo la historia de amor de dos ancianos: Martín y Sinforosa. Con las preciosas fotos de @monicatorresfot Hoy en @el_pais https://t.co/XT3RYZMorR
Dos personas monísimas y yo buscamos piso de 3 en Madrid para septiembre !!!! Que no salga por más de 1200 y que no sea muy periférico. Atocha, Chamberí, Chueca, Cuatro Caminos, Vallecas, Puerta del Ángel… Si vas a dejar tu piso de 3 contáctame 💞💞💞
Los más ricos contaminan mucho más que los pobres y las clases medias, ¿hay que replantear las políticas de emisiones?
Muy interesante este artículo de @business sobre la responsabilidad de las clases más adineradas en la contaminación mundial.
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#ÚltimaHora 🔴 Se declara un incendio en la Garganta de los Infiernos, en el Valle del Jerte: "Es el incendio que más preocupa en estos momentos" https://t.co/dWagwg75LC
Justo después de ver hoy el horror que supuso el Euromaidan, los medios se hacían eco de las imágenes de civiles muertos en las calles que están dejando las tropas rusas a su paso.
Se me han saltado las lágrimas.
Qué pereza lo de reducir un conflicto complejísimo a algo tipo 👏more👏women👏dictators👏
Las guerras y el poder se asocian con estructuras patriarcales porque siempre hemos estado excluidas y ocupado posiciones especialmente vulnerables, pero eso no nos hace seres de luz