Para mí, una de las peores cosas de la vida adulta es tener que recoger los pedazos de ti y tener que guardarlos en el bolsillo y salir a cumplir con tus responsabilidades del día, no importa si estás triste o cansado.
Los errores se corrigen en privado, y los aciertos se felicitan en público. Motiva a quienes te rodean con palabras que exalten su labor. Verás como ese pequeño gesto marca la diferencia.
Es cierto que la verdad libera, pero también es cierto que te deja solo. Te arranca las vendas que cubrían tus ojos y te expone a una claridad brutal, una luz que duele, que quema. La verdad tiene el poder de llevarse amistades, romances y certezas. La soledad que puede dejar la verdad es dura, pero también es fértil. Es un terreno purificado, donde la hipocresía y el engaño ya no tienen cabida. Tal vez estés solo, pero también estás entero.
La gente a veces tergiversa lo que escucha, pero nunca puede tergiversar el silencio. Cuando se trata de hablar piensa muy bien y cuando se trata de callar aún haces mejor.