Soy una mala mujer porque no me dejo, porque no me quiebro, porque me sacudo las lágrimas, me acomodo el escote y sigo para adelante, porque no nací sumisa, callada, quieta y frágil, sino soberbia, entrona y estridente, porque cuando llego se nota y cuando me voy se siente.
Margaret Atwood dijo que no inventó nada en El cuento de la criada, todo había ocurrido antes en algún lugar del mundo. La historia tiene una forma incómoda de repetirse cuando empezamos a creer que ciertos derechos ya están garantizados para siempre
Tengo que volver a leer Mujeres del alma mía de Isabel Allende, para recordar que las mujeres no nacimos para obedecer retrocesos, sino para sostener memoria, libertad y futuro. A veces una necesita refugiarse en la palabra para no resignarse al ruido
Puedo entender que alguien vote por la derecha. Lo que me cuesta entender es celebrar el triunfo de un candidato que, en mi opinión, tenía el plan de gobierno más pobre, menos desarrollado y con menos soluciones concretas para los problemas reales del país.