@Danielbricen No hablen basura, esa no fue la decisión del Consejo de Estado. Además, los pilotos de fracking estaban pensados para el Magdalena Medio, otro ecosistema sensible como los páramos que supuestamente quieren cuidar. Antes de hablar estudien el tema, irresponsables.
🎙️ Ya está disponible el segundo episodio del curso radial “Selvas en venta: impactos y resistencias frente a los proyectos REDD+”, producido por Censat Agua Viva en alianza con la Emisora Cultural de la Universidad de la Amazonia.
Como explica Timothy Mitchell, la durabilidad de las infraestructuras le permite a unos pocos asegurar en el presente ingresos que muchos otros pagarán en el futuro (💰varias veces o superior).
Es un negocio chimbo para la gente, redondo para los bancos y las constructoras.
La gente de a pie deja en evidencia, y con total sencillez, la trampa del "desarrollo" y la "inversión privada" de las infraestructuras y los peajes.
No se trata de una inversión previa que genera bienestar, sino de un mecanismo de captura del futuro que produce capital.
“El privado pone la plata para hacer las vías”. Aquí el gerente de la concesión Malla vial del Meta explica cómo es que el privado pone la plata. El campesino que le responde, lo entendió perfectamente. ¡Negocio chimbo para las comunidades!
Ahora, cuando corrijo un trabajo sobresaliente, que muestra cuidado, delicadeza y rigor, sin ceder al facilismo de la IA, me emociono más, porque siento que esa persona quiere pensar realmente las cosas por sí misma, quiere aprender a escribir, a pensar. Y no cede, se compromete.
Estudiar filosofía me enseñó a ser abogado. Aprendí que no era solo un asunto profesional sino de forma de vida.
Así pude "sobrevivir" a una carrera llena de Abelardos y comprender que el derecho es también una forma de tomar en serio el examen y la transformación del mundo.
Soy abogado y filósofo. Estudié cinco años cada carrera y debo admitir que, viendo a Iván Cepeda y a Abelardo de la Espriella —los dos candidatos que hoy puntean las encuestas—, siento que reconozco dos formas de entender el mundo que he visto toda mi vida en las aulas.
Abelardo de la Espriella representa un modelo muy reconocible dentro del Derecho colombiano. Hablo de un tipo de abogado que las facultades muchas veces admiran y reproducen. Este tipo de abogado es el litigante grandilocuente, seguro de sí mismo, que convierte la palabra en espectáculo; que entiende el derecho como combate y que no tiene demasiados escrúpulos sobre a quién defender mientras pueda ganar el caso y acumular prestigio, dinero o poder.
Muchos estudiantes quieren vestir como él, hablar como él y parecerse a él. Porque en muchas facultades de Derecho se premia la seguridad incluso por encima de la verdad.
En Derecho a uno le enseñan, muchas veces, a sostener una postura incluso cuando íntimamente no cree en ella. La habilidad consiste en defender, persuadir y vencer. La oratoria ocupa un lugar central. El modelo gaitanista del gran tribuno todavía persigue nuestra cultura jurídica. El abogado como un hombre capaz de imponerse por la fuerza de su voz. Y eso no es necesariamente malo. La palabra dicha tiene poder. La oratoria importa. La política también necesita pasión y capacidad de confrontación.
Ahora bien, en Filosofía funciona distinto. Por eso entiendo mucho a Iván Cepeda. Los profesores casi siempre llegaban con un texto escrito. Y uno también debía llegar habiendo escrito. Había un respeto profundo por las palabras, por el matiz, por el silencio y por la precisión. En filosofía, escribir mal no es un detalle, es una falta ética. Porque escribir implica hacerse responsable de lo que uno piensa. Mientras en algunas facultades de Derecho leer demasiado puede verse como debilidad, en Filosofía improvisar demasiado puede verse como superficialidad.
Iván Cepeda representa mucho de esa tradición, a saber, el reposo del análisis, la prudencia con las palabras, la idea de que antes de hablar hay que pensar y antes de acusar hay que comprender. Incluso su manera de debatir tiene algo muy propio de los seminarios de filosofía: escuchar, citar, argumentar, volver sobre los textos y tomarse en serio las consecuencias de las palabras.
Al final, lo que hoy se disputa no es solamente una elección entre dos personas. También es una disputa entre dos culturas intelectuales y morales. La política como espectáculo de confrontación permanente o la política como ejercicio reflexivo de responsabilidad con la palabra.
No dejaré de ser filósofo ni abogado. Me siento orgulloso de ser ambas cosas. Defiendo jurídicamente con pasión a habitantes de calle y a animales, pero también siento que la filosofía es de las cosas más importantes que me han pasado; que sin ella es difícil pensar cómo darle sentido al país.
Reconozco estos dos modelos que se forjan en las aulas de Filosofía y Derecho, y que luego encuentran vocaciones políticas distintas. Siento que las formas terminan determinando aquello que buscamos como país.
Votaré por Iván Cepeda. Las razones no son únicamente las que acabo de enunciar, pero ayudan mucho.
Tengo un problema con la IA: usa la “—“, “no es X sino Y” y triadas (como esta); organiza y enumera; mide el *tempo* (endecasílabos/iambics); punchlines lógicos para cerrar párrafos.
Recursos que usé por décadas.
Ahora debo defender un estilo.
Se pondrá interesante.
Pdte. @petrogustavo siempre habrá para usted un banco de pensamiento esperándolo en cada maloca de la Amazonía. Reconozco su valor de estadista al formalizar en la Amazonía las primeras 8 entidades territoriales de la nación, para proteger la vida, para cuidar a la humanidad.
#LaCorteInforma | Corte protege el Macroterritorio de los Jaguares de Yuruparí en el Amazonas por la contaminación por mercurio
Sentencia T-106 de 2025
M.P. Diana Fajardo Rivera
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