Es en ese silencio y pausa donde, a veces, encontramos respuestas o perspectivas que nos eludieron durante el ajetreo diario. Aprovechar esos minutos para reflexionar puede ser una forma valiosa de tomar decisiones, calmar la mente y prepararse para el próximo día.
Ese tiempo en el coche, te quedas unos minutos antes de irte, sin duda, un espacio especial de reflexión y autoconsciencia. Al final del día, nuestra mente a menudo se encuentra más libre de distracciones, permitiéndonos evaluar con claridad nuestras experiencias y emociones.
“Mi hermano mayor se fue a vivir con su novia hace más de 2 años.
Desde ese día, su cuarto paso a ser de “Milo”, el hijo perruno de mis papás.
Mi hermano nos aviso hoy que vuelve a casa, la relación no funcionó y terminaron.
Mi mama me hablo por teléfono para contarme la noticia, entre la plática me dijo:
-Vamos a tener que acomodar y tirar algunas cosas, adaptar el cuarto de lavado para que él duerma allí . . .
A lo que le conteste, me puedo llevar a “Milo” a mi recámara, mi mamá riendo me contesta:
-No, no hablo de Milo, hablo de tu hermano. Pobre “Milo” lleva más de dos años durmiendo en su cama, no lo despojaré de ella. Tu hermano entenderá. Milo no.”
Me hizo el día
Pero tiene razón, Milo no entenderá el porqué de la noche a la mañana le quitan la cama jajaja.