Justifican a Abelardo por ejercer su profesión defendiendo violadores, matones, paramilitares y criminales argumentando que era “Trabajo” pero salen a fastidiar a Ivan Cepeda por haber ejercido un trabajo para el ESTADO quien autorizó los diálogos de paz, ¿extrema coherencia?
Mimetista sin nombre propio,
que es la nada parte de un todo,
imitando y recreando
para terminar en el mundo de otro:
sin nada, creyendo que ya lo tiene todo.
Cepeda: "Jamás me arrepiento de trabajar por la paz"
Abelardo: "El que no esté de acuerdo conmigo lo destripo"
La prensa: "Colombia votará entre extremos"