Me lo tomo personal, porque a esta edad uno ya sabe lo que hace, con quién lo hace y por qué.
No hay excusas, los actos hablan solos y no tengo por qué minimizar nada.
Uno no llora por personas, llora por la desleatad, la falta de respeto, la falsedad, lo mal agradecido que pueden llegar a ser, que no valoren nada, eso duele, porque superar a una persona se supera, pero lo difícil es superar lo mal que le pagaron a uno.