«Amar a una mujer para toda la vida», me dijo, «es decidir mantener la curiosidad por ella». No dar por sentado que la conoces. No quedarte anclado en la versión que conociste. Se recostó y dijo algo que jamás olvidaré: «Si dejas de estudiarla, alguien más lo hará». Sesenta años.
al final, uno sólo busca alguien a quien contarle las bobadas que pasaron en el día y que genuinamente se interese por eso, que escuche, que pregunte, que se ría