Mi baile inolvidable fui yo, porque incluso atravesando el caos, con la mente cansada, y el alma rota, seguí avanzando. Y hoy, sin miedo a lo que venga, seguiré bailando en mi historia.
Señor, te pido calma para mis pensamientos, fortaleza para los días difíciles, dirección para mis pasos, consuelo para lo que aún duele y luz para lo que no entiendo.