Ayer, por primera vez, NO tomé la iniciativa de escribirle y desearle una feliz navidad a las personas que considero “especiales” en mi vida y me topé con la gran decepción de que “si no les escribo, no me escriben”
Cuando uno es feliz y está conforme con su vida real, no tiene razones para ser malo, negador y desagradable con los demás. La forma en que hablas y tratas a los demás es un verdadero reflejo de cómo te va en la vida.