Hoy vengo a contaros la gran actuación de un camarero compinchándose con mi padre para dar una de las mayores masterclass de cuñadismo nunca vistas.
Mientras traía la primera cerveza ha comenzado con un sutil pero juguetón: "Para el joven" refiriendose a mi padre.
No contento con
finalmente no me respondió el último mensaje, y no volví a mandarle algo, simplemente desaparecimos del mundo del otro, siempre quise encontrar respuestas pero; ahora me doy cuenta que no hace falta preguntar porque cuando miro hacia atrás, cada detalle, acción es la respuesta.