No estamos llamados a ser personas de éxito.
Estamos llamados a ser fieles a Dios.
Ese es el verdadero éxito.
Busca primero el Reino de Dios, y todo lo demás vendrá por añadidura.
Si no tienes esto claro, terminarás creyendo que el éxito es el fin…
y serás capaz de hacer lo que sea por alcanzarlo, incluso comprometer tu integridad.
¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si se pierde a sí mismo?
Si quieres cambiar el mundo, cambia tú.
Sé santo.
No tengas miedo de ir contracorriente.
No tengas miedo de elegir la verdad.
Porque al final, no serás juzgado por tu éxito material…
sino por tu fidelidad a Dios.
Y ahí… se decide tu eternidad:
con Él… o sin Él.
“Mientras el hombre quiere convertirse en dios para dominar al prójimo, Dios quiere convertirse en hombre para liberarnos de toda esclavitud”
León XIV, Misa del Gallo 2025
Atención. La felicidad no la da casarse y tener hijos, ni irte de viaje. No viene con el estado de vida. La felicidad es una gracia de Dios, es hacer Su voluntad.
Me preguntan: “¿por qué Dios manda al infierno a las personas que lo rechazan? ¿Por qué no puede dejarlos simplemente en paz?”
Me temo que esa es la paradoja del infierno, querido amigo. Cuando Dios “nos deja en paz”, eso es el infierno.
C. S. Lewis