Dios es intencional en cada etapa. Él usa momentos y personas como instrumentos, pero también sabe cuándo cerrar ciclos para llevarte a lo siguiente. Y en su tiempo perfecto, pondrá a tu lado a quienes sí están llamados a permanecer, a edificar y a caminar contigo en propósito.
A veces alejarse también es obedecer. Es honrar el llamado, proteger tu esencia y recordar que fuiste enviado con propósito, no para encajar en cualquier mesa, sino para cumplir la voluntad de Dios.