Todo lo que pasa en este video es perfecto. Hasta la cara del periodismo de capital, que es la frutilla del postre.
El primer equipo que rompió con la hegemonía de los poderosos, el glorioso Estudiantes.
Te criticamos. Te remarcamos errores. Pedimos tu renuncia. Y más de una vez sentimos que el fin de ciclo era una solución a nuestros problemas.
Es de hombres pedir perdón y reconocer que nos equivocamos. Fiel a la idiosincrasia de este club gigante, demostraste ante la adversidad de que estás hecho.
La historia de Estudiantes de La Plata te tiene preparada un lugar en sus páginas más doradas. Dependerá de vos seguir escribiéndola.
Ojalá esta novela dure muchos más capítulos. Y si no, habremos disfrutado este hermoso viaje de cambiantes emociones y de inmensas alegrías.
Gracias, Eduardo Domínguez. Gracias para toda la eternidad.