Este Campeonato me ha costado amigos que no se si han muerto o les han robado el celular. No se nada de ellos pese a que no me he tomado el tiempo de molestarlos.
Durante años los Hinchas de Talleres hablaron desde arriba. Como si el fútbol fuera una cuestión de modales, de barrio, de estética o de apellido. Construyeron una identidad basada más en sentirse distintos que en haber conseguido algo verdaderamente extraordinario.
Y quizá por eso hoy el silencio pesa tanto.
Porque perder un clásico duele. Claro que duele. Pero lo que realmente lastima es cuando la realidad destruye una idea que parecía indiscutible: la idea de superioridad.
Belgrano siempre fue otra cosa. Más popular. Más desordenado. Más sufrido. Más barrio. Más piel. Nunca necesitó sentirse moralmente mejor para sentirse grande. El hincha de Belgrano aprendió a vivir sin permiso de nadie, sin solemnidad, sin esa necesidad permanente de explicar por qué merece estar arriba.
Por eso este golpe pega distinto.
Porque mientras unos construían prestigio discursivo, otros construían pertenencia.
Y el fútbol, tarde o temprano, termina poniendo cada cosa en su lugar.
El problema de la soberbia no es caer.
Es descubrir que aquellos a quienes mirabas desde arriba estaban siendo felices
Autor: Pichón, gran pirata y BELGRANIZADOR
Me quise hacer el organizado y compre la agenda del año que viene.
A la noche la abri para ver que tal, estaba mal encuadernada, todos los dias desordenados. Asi estaba